Comerse Holanda

Dime a qué hora (y qué) comes y te diré dónde vives

Cada país tiene sus costumbres a la hora de sentarse a la mesa. Los recetarios cambian, los horarios varían y cada lugar tiene su propio patrón alimentario. Cuando comemos, el proceso está influido por factores económicos, políticos, culturales y muchos otros. Por eso, cuando viajamos o vivimos en otros países, cambiamos los modelos y nos adaptamos a los nuevos hábitos, con mayor o menor dificultad.

En realidad, los patrones de cómo comemos se transforman a lo largo de la historia, modificándose según condiciones como la electricidad, la oferta de alimentos y técnicas culinarias, las pautas de trabajo o nuestro propio estilo de vida.

En el caso del almuerzo, en español, o lunch, en neerlandés, tal como lo conocemos hoy, ha evolucionado desde sus orígenes, y de hecho se trata de una tradición relativamente reciente. No fue hasta alrededor de 1850 que esta comida se convirtió en un elemento habitual entre el desayuno y la cena.

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One Comment

  1. Siempre cuento la anécdota de mi primer contacto con el almuerzo rápido y típico holandés como recién llegada al país. Un dia mis suegros, intentando que no me sintiera sola en las primeras semanas mienttas mi marido trabajaba, me invitaron a almorzar. Al llegar a la casa, me sorprendió no sentir aroma a cocina ni ver ningún prepaprativo eapecial, dado que era la primera vez que iba yo a comer con ellos. No veía ni mesa tendida, ni vajilla lista, ni sentía los sonidos y aromas típicos a los que estaba acostumbrada en mi país de origen – Argentina. A los pocos minutos de llegada, sin embargo, mi suegro desaparece en la cocina y desde allí me pregunta en inglés, “one bread or two breads?” Me sorprendió la pregunta y pensando que se refería a bolliyos de pan para acompañar la comida (en mi imaginación pemsaba en remojar el pan en una untuosa salsa, por ejemplo) contesté que solo quería “one bread” – no era cuestión de llenarse con pan en lugar de disfrutar la comida (un plato de pasta? Tal vez milanesas o un suculento bife con papas?) Menos de un minuto después, mi suegro me vuelve a hacer un pregunta desde la cocina: qué deseaba poner sobre el pan? Qué extraña pregunta! Para qué podría querer poner algo sobre el pan? Yo quería la. Pasta, la milanesa, el bife – qué importaba cómo me servían el pan? No tuve mucho tiempo para resolver el misterio ya que e enseguida reapareció mi suegro portando un platito, con UNA rodaja de pan limpia y me lo colocó en la falda. Seguidamente, mi suegro y su mujer se ubicaron también en la sala, cada uno con su correspondiente platito con DOS rodajas de pan untado con mantequilla y queso. De la pasta, la milanesa y el bife, nunca tuve noticias y ese fue mi primer almuero a la holandesa: una humilde rodaja de pan!

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