Karina Romay, propietaria de la librería internacional Stanza

"Nuestra finalidad última es la de fomentar la lectura, en español y en otros idiomas, siempre con un trato cercano"

Coronavirus: La librería Stanza abre en mayo miércoles y viernes de 14:00 a 18:00 horas y sábados de 13:00 a 17:00, con cita previa. Los encargos vía correo electrónico funcionan con normalidad.

Los que viven en La Haya están de suerte. En el corazón de la ciudad abrió hace casi dos años la única librería de Holanda que vende libros en español, francés, italiano, ruso e inglés. Su propietaria es tan internacional como su librería, mexicana de pasaporte pero con orígenes brasileños e italianos. El derecho internacional le trajo a La Haya hace ocho años y es aquí donde ha encontrado su verdadera vocación. Mientras tiene lugar esta entrevista, varios clientes entran: uno de ellos le pregunta por un catálogo editado en chino y neerlandés y otra señora acude para recoger el libro que cada mes leen en su biblioteca de mujeres, del que hablaron en la prensa el día anterior y que Karina ya ha pedido esta misma mañana. A los dos les atiende con cercanía, sinceridad y una sonrisa en la cara, a través de la que se percibe la simbiosis que existe entre ella y el nuevo proyecto que ha emprendido en este privilegiado rincón de Holanda.

Cuéntenos la historia de esta librería.

Aquí había antes otra librería. Noordeinde, por ser la calle real, contaba con comercios regentados por familias de abolengo y en ella había hasta cuatro librerías. Esta es la más antigua de todas, fundada a finales del siglo XIX. En 1943 pasó a manos del contable del primer dueño y durante décadas fue gestionada por la misma familia quien en los últimos años la convirtió en un librería especializada en realeza, con libros en inglés, neerlandés y otros idiomas. Yo les conocí tras trabajar para ellos como voluntaria abriendo la tienda los domingos. La verdad es que me sorprendió la cantidad de gente interesada en temas de realeza, tanto por cotilleo como por Historia. Así me fui familiarizando con este tipo de negocio.

Y hace un año y medio se la traspasó a usted.

Así es, en noviembre de 2017 la dueña me dijo que pensaba cerrarla y me la traspasó a comienzos de 2018, con la condición de que cambiara de nombre. Y así fue como el 5 de mayo de ese año abrimos esta librería internacional ya no como Van Hoogstraten sino como Stanza Bookshop.

¿Por qué la llamó Stanza?

Cuando empecé a colaborar en la librería hice un curso de literatura por la universidad de Oxford en el que nos enseñaron a medir las estrofas y versos de un poema. Así fue como conocí este tipo de estrofa, que en español se llama estancia. Me encantó estudiar sobre ella y saber que en casi todos los idiomas indoeuropeos se usa una denominación parecida que procede de la original, que es la italiana: stanza.

¿Qué balance hace de este año y nueve meses?

Yo no tengo hijos así que esta librería es como mi niña, a la que he visto crecer poco a poco. Si bien desde el principio pensé en una librería internacional, mi idea era que tuviera la mitad de los libros en inglés, un 25 por ciento en francés y otro 25 en español. Pero al cabo de unos meses los clientes empezaron a pedirme libros en alemán y en italiano. Así que también los incorporé. En Stanza contamos con especialistas para cada idioma, y para el inglés contraté a una señora que trabajaba antes en Van Stockhom. Ella me dijo en un momento dado que tenía mucho contacto con la única editorial de los Países Bajos que edita libros en ruso. Gracias a su recomendación y a su contacto, empezamos a tener una estantería de libros en este idioma, y hasta ahora está siendo un éxito teniendo en cuenta el poco volumen que manejamos.

Rincón de lectura de la librería Stanza, en La Haya.

¿Qué idioma es el que más demanda recibe?

Actualmente son los libros en español y en francés. Aunque en inglés tenemos más competencia, con la librería americana (The American Book Center), debo decir que también nos va bien porque nuestro modelo de negocio es muy distinto. Nosotras hacemos una cuidadosa selección de libros, para todos los idiomas, después de leer constantemente las recomendaciones que se hacen en todas las revistas reconocidas de literatura. Para español esta selección la hacemos entre Mercedes, nuestra colaboradora para este idioma, y yo. Si bien contamos con algunos bestsellers, la mayor parte de los que traemos son libros que otras como la AMC no vende, voces desconocidas que Corrie, nuestra asistente de libros en inglés, encuentra y que nuestros clientes valoran mucho. De hecho muchos de ellos son clientes fieles que han venido a Stanza al saber que ella trabajaba aquí.

¿Recuerdan alguna anécdota de alguien que les solicitara un libro imposible de encontrar?

Mercedes: Hace unos meses vino un chico preguntando por un libro en español en cuya portada salía una mujer con un paraguas…eso era todo lo que sabía. Mirando mucho finalmente dí con el que era: un libro japonés en cuya edición en español aparecía una señora con un paraguas.

¿Qué criterios siguen para la selección de libros en español?

Mercedes: Contamos con un fondo de clásicos de la literatura universal, de la editorial Penguin, de autores mundialmente conocidos. Esta editorial también tiene los clásicos de la literatura española y latinoamericana. Además de las grandes obras, traemos las últimas novedades editoriales tanto infantiles como para adultos, siempre siguiendo un criterio de calidad y con la intención de servir de intermediarios entre lo que se publica en español y nuestros clientes. Tenemos a Javier Cercas, Luis Landero.. su última novela, Lluvia Fina, se leyó aquí en la última sesión del ciclo de lectura que organizamos. Títulos de autores neerlandeses traducidos al español no tenemos, la gente no nos los demanda, sólo el Diario de Anne Frank. En total un 30 por ciento de los libros que vendemos son en español.

Bueno saberlo, para los que nos seguimos trayendo los libros en la maleta cuando volvemos de vacaciones…

Ya no os hace falta. Todo el que lo desee puede pedirnos cualquier libro ya sea por correo, por teléfono o por email, y se lo conseguimos por el mismo precio que pagaría si lo compra en España. Aunque no tengamos este servicio de pedidos por internet, respondemos a todas las solicitudes si nos llaman o se pasan por aquí. Lo buscamos y cuando lo conseguimos le contactamos.

Además de la venta de libros, ¿realizan otras actividades y talleres en torno a la lectura?

Sí, hace unos meses celebramos la primera sesión del club de lectura en español. Pueden apuntarse hasta ocho personas y un domingo cada cuatro o cinco semanas nos reunimos aquí en la librería para discutir sobre un determinado libro. Además, hemos realizado un curso de escritura creativa, impartido por una escritora argentina. La gente puede seguir estos talleres a través de nuestra página de Facebook o de nuestra newsletter, a la que pueden suscribirse mandándonos un email. También estamos empezando de nuevo con cuentacuentos para niños porque queremos que los padres y los niños disfruten de un buen rato de lectura, sin tener la obligación de comprar nada. Mercedes lee dos o tres libros de diferente género siempre de literatura infantil.

¿Cuál es la filosofía de su librería?

Karina: Stanza no deja de ser un negocio pero nuestra finalidad última es la promoción y la estimulación de la lectura. Han sido meses muy intensos porque montar una librería no parece algo de nuestros días, pero a pesar del esfuerzo la recompensa está siendo muy grata. Nos hemos encontrado con mucha gente que, harta de usar las pantallas para todo, quiere volver al papel para sus ratos relajados de lectura. Y otra tanta que aprecia mucho el contacto personal de una pequeña librería, donde se les conoce y se les recomienda de acuerdo a sus gustos.

Mercedes: La gente hoy en día alterna mucho la lectura en e-book con la de un libro tradicional. Creo que esta es la tendencia que va a permanecer, el uso combinado de los dos.

¿Cuál es el perfil de su clientela?

Mercedes: Contamos con muchos padres de matrimonios mixtos que quieren leerles a sus hijos en español para que no pierdan el idioma, así como otros que compran el libro porque están aprendiendo la lengua.

Karina: Estamos abiertos a cualquier tema, de todas las ideologías, respetamos los gustos de todo el mundo. Pero al ser una librería pequeña no podemos disponerlos todos en las estanterías, el que quiera puede pedirnos el libro que sea y hacemos lo posible por conseguirlo.

¿En qué beneficia a un lector pedir su libro a través de ustedes en lugar de hacerlo a través de Amazon o Bol?

En primer lugar no cobramos los gastos de envío, sólo cuando haya que mandarlo desde la librería a otro punto del país, pero no el coste del transporte internacional. Y en segundo lugar, nos aseguramos de que el libro le llega en perfecto estado al cliente. Porque cuando recibimos el pedido en la tienda, verificamos que esté todo bien antes de vendérselo a la persona. Y eso es algo que estas otras tiendas de comercio online no suelen comprobar.

¿Qué es lo que más valoran sus clientes?

En general la atención que damos a nuestros clientes y la calidad de nuestros títulos. Aquí tratamos al cliente cómo a mí me gustaría ser tratada, y en ese sentido, aprecio mucho la cercanía cuando me atienden en una tienda o en un restaurante. Además yo suelo recordar las caras y los nombres, lo que cada uno se ha llevado, y eso en general a la gente le gusta.

Decía usted que al abrir la librería se había reencontrado consigo misma, ¿a qué se refiere?

Durante 18 años trabajé como abogada y vine a Países Bajos a estudiar una maestría en Derecho Internacional. Mientras estudiaba empecé a trabajar como voluntaria en esta librería y me enganchó todo este mundo. Por motivos personales tuve que parar de estudiar y de trabajar y cuando decidí retomar mi actividad, me dije que sería como librera. Así que en pocos meses aprendí cómo montar un negocio de este tipo, me fui a la feria del libro en Londres sin un sólo contacto y poco a poco todo fue saliendo. Desde el principio tuve muy claro que esta sería una internacional pero sobre la gestión no sabía mucho. Todo esto está siendo una aventura muy enriquecedora y no me arrepiento en absoluto del camino que he tomado, al contrario. Me siento feliz porque he encontrado mi vocación y mi lugar en el mundo, no tengo ninguna duda.

Stanza Bookshop se encuentra en la calle Noordeinde 98, La Haya
Los pedidos se pueden realizar por teléfono llamando al 070 214 4117 o por email: info@stanzabookshop.com
Sus talleres y otras actividades pueden consultarse en su página de Facebook.
Más información en www.stanzabookshop.com

Este espacio publicitario ha sido patrocinado por el entrevistado y elaborado en exclusiva por Gaceta Holandesa

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