Voluntarios, la otra clase social de Holanda

La mitad de la población en los Países Bajos realiza algún tipo de voluntariado o ayuda social de forma continuada. Según el Centro Nacional de Estadística (CBS), el perfil del voluntario es el de una persona de origen holandés o autóctono, con un nivel educativo alto, de mediana edad y con trabajo estable. Pero en los últimos dos años, la crisis de los refugiados y el término de “sociedad participativa”, acuñado por el rey Guillermo en su primer discurso de la Corona, han tenido calado y la élite solidaria neerlandesa se ha ido democratizando poco a poco. Ya sea en clubes deportivos, actividades escolares o de protección del entorno, todos están llamados a echar una mano. Una labor popular que además de favorecer la integración y la cohesión social, representa entre un 3 y un 5 por ciento del PIB.

En uno de los parques infantiles del sur de Leiden cuelga un letrero en el que se lee: “buscamos voluntarios para encargarse de la tienda de chucherías los fines de semana”. Y es que en los Países Bajos es habitual encontrar al padre de un chaval que juega al fútbol sirviendo los refrescos en el bar del club o a una madre a la caza de piojos en las decenas de cabezas pizpiretas que hacen cola en una típica escuela de primaria. Además del voluntariado, ocho

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