Schiermonnikoog, la isla mínima holandesa

A lo largo de la costa del Mar del Norte existen cerca de cincuenta islas prácticamente deshabitadas, cuya delgada superficie provoca que se desplacen poco a poco y donde los lugareños parecen conocer bien el sentimiento de la soledad, a pesar de vivir en la vieja y superpoblada Europa. Repartidas entre Holanda, Alemania y Dinamarca, las islas Frisias son la escapada perfecta para los que busquen aislarse por unos días. Y entre ellas, Schiermonnikoog, el municipio más septentrional y menos poblado de Holanda, ofrece una experiencia diferente gracias a sus casi veinte kilómetros de playa y a sus largas rutas para recorrer en bicicleta. Declarado Parque Nacional en 1989, el primero del país, aquí los coches y el estrés están prohibidos.

Una sobrecogedora planicie da la bienvenida a los visitantes que desembarcan del ferri tras casi una hora de travesía desde el puerto de Lauwersoog, en la provincia de Groningen. Para los amantes del paisaje holandés, Schiermonnikoog ofrece todos sus elementos a pequeña escala con la posibilidad, además, de sentirse alejado de la civilizada vida holandesa. En sus 44 kilómetros cuadrados, Schiermonnikoog esconde historias de balleneros, soldados, monjes y fareros, unos cuantos de los pocos habitantes que han poblado este remoto lugar desde la Edad

¿Quieres seguir leyendo?
Suscríbete
gratis el primer mes
¿Ya eres socio?
Inicia sesión
Gaceta Holandesa existe gracias a sus suscriptores. Apoya el periodismo independiente e infórmate a fondo sobre Holanda.
¿Quieres conocernos? Pincha aquí

Artículos relacionados

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *