Tras la huella romana en Holanda

Fueron cuatrocientos los años en los que el Imperio Romano estableció en las bajas tierras holandesas su frontera más septentrional. Por aquél entonces todos los caminos conducían a Roma, excepto al otro lado del Rin. Ciudades como Ulpia Noviomagus Batavorum, hoy Nijmegen o Nimega, recuerdan su paso por Holanda, si bien lo que mejor define la huella romana son la veintena de fortificaciones y torres que se sucedían a lo largo del río, donde se cree que se desplazaron hasta 10.000 legionarios para defender el Imperio frente a los pueblos germánicos del norte. Hoy en día todavía se pueden visitar algunos vestigios romanos y varias reconstrucciones permiten conocer cómo era la vida lejos del amable clima mediterráneo, donde, según cuenta en su Historia Naturalis el escritor Gaius Plinius Secundus, “dos veces al día, el océano se sumerge en la tierra con olas gigantescas, una lucha eterna que hace que uno se pregunte si este trozo de tierra pertenece al mar o al continente”. Desde la costa hasta el interior, iniciamos un viaje en la historia con el Rin como protagonista, donde se suceden numerosos planes inesperados que divertirán tanto a grandes como a pequeños.

Leiden – Matilo

En esta ciudad se encuentra el museo nacional de Arqueología e Historia Antigua (RMO), donde además de contar con las colecciones más importantes de arte egipcio, romano y etrusco del país, ofrece un recorrido por la historia de los Países Bajos con rincones escondidos donde los niños pueden adentrarse. Un imponente templo egipcio da la bienvenida al visitante en este edificio emblemático del canal más bonito de Leiden, el Rapenburg. Y si el tiempo acompaña, tras la visita al museo, merece la pena una visita al parque de Matilo, al sur de la ciudad. Se trata de una explanada con una serie de torres vigía que recuerdan lo que el terreno esconde: el castillo Matilo, un fuerte romano que todavía no se ha logrado excavar. El parque está abierto a diario y es de acceso libre.

Alphen aan de Rijn – Albanania

En otra de las localidades donde hubo una vez una fortificación romana, hoy se puede visitar el museo viviente de la historia antigua de los Países Bajos, Archeon. A través de diversos escenarios, decenas de actores recrean la vida en la prehistoria, la Edad Media y la época romana del país, animando a los participantes a probar con el tiro con arco, a tejer con lana o a luchar como un auténtico legionario. A partir del 24 de marzo arranca la temporada de primavera con espectáculos de gladiadores que dejarán a los más pequeños con la boca abierta.

Vídeo del museo viviente Archeon, en Alphen aan de Rijn

Utrecht- Traiectum

En el centro de la ciudad se erigió otra fortaleza romana, de madera, de gran importancia para la época. Tras abandonarla en el año 270, este lugar albergó siglos después el castillo Trecht y hoy en día la catedral o Dom, en la plaza principal de la ciudad. Poco queda de la dominación romana, si sólo miramos en la superficie. Bajo la catedral, el DOMunder ofrece una de las experiencias más atractivas para los que visiten la ciudad. Con la ayuda de una linterna, los visitantes, en grupos de 20 personas, podrán acceder a las cámaras subterráneas de la iglesia y durante algo más de una hora, conocer la historia de este emplazamiento desde los romanos hasta las inundaciones de 1674, antes de que se construyera la catedral. Además de descubrir vestigios romanos y medievales, la experiencia de recorrer las estancias semi a oscuras le ha valido a DOMunder varios premios, entre ellos el Museum Heritage Award en 2015 y la nominación al museo europeo del año.

Una de las estancias subterráneas que recrean el pasado romano de Utrecht © Mike Bink

 

Nijmegen – Ulpia Noviomagus Batavorum

La ciudad más antigua de Holanda data de la época romana, cuando el Imperio estableció aquí su asentamiento más importante en esta región del norte, la llamada Germania Inferior. Capital Europea verde de 2018, Nimega, en castellano, es también destino indispensable para los amantes de la arqueología. Su museo Het Valkhof, comúnmente llamado el Acuario o la Caja Bloque, es conocido a nivel nacional por la calidad de su colección arqueológica, que cuenta con piezas como el Casco con rostro esculpido en plata y que data de la segunda mitad del siglo I.

Fachada del museo Het Valkhof, en Nijmegen y Casco con rostro, una de las piezas más valiosas de la colección arqueológica © Het Valkhof

Heerlen – Coriovallum

En esta localidad del sureste de Holanda se encuentran los restos romanos más antiguos y quizás los más impresionantes del país. Se trata de los baños públicos de la ciudad romana de Coriovallum, un asentamiento sobre el que se lleva realizando excavaciones durante más de un siglo, desde que en 1880 se hallaran los primeros restos que hoy conforman la colección del museo. Merece la pena recorrer la pasarela desde la que se obtiene una vista perfecta de todo el espacio. Entre el 27 de abril y el 6 de mayo, Heerlen se convierte en el centro de actividades de la Semana Romana: desde representaciones al aire libre, hasta talleres para niños en las termas donde podrán fabricar aceites para el baño y visitas guiadas nocturnas. Y es que por esta pequeña localidad pasaba la Via Belgica, un camino de 400 kilómetros que comunicaba la costa oeste francesa con el sur de los Países Bajos.

 

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