Iglesias reconvertidas, un culto a la modernidad

No se anuncian con luces de neón sino de forma discreta en la solemne fachada de una iglesia. Una peluquería, una librería o un restaurante son algunos de los negocios que se esconden bajo la cúpula de una de las muchas iglesias sin culto que hay en Holanda. ¿Profanación o aprovechamiento de recursos? Nos colamos en algunos de estos templos que simbolizan el aspecto más comerciante y transgresor de la sociedad holandesa.

Librería Dominicanen – Maastricht

Como ya recuerda su nombre, esta librería, considerada como la mejor de Maastricht, ocupa la antigua iglesia de los Dominicos del siglo XIII. Tras la reforma protestante del siglo XVI, al igual que le ocurrió a muchos otros templos cristianos del país, la iglesia se reconvirtió, cambió de culto y después se paganizó, albergando desde una tienda del ayuntamiento hasta un colegio, una imprenta y la librería que es hoy en día. Desde hace una década sus muros encierran letras de la literatura universal en pasillos casi interminables con estantes llenos de libros cuidosamente dispuestos. En su ábside, una larga mesa iluminada invita al lector a tomarse un café mientras contempla sus frescos centenarios, una experiencia inigualable que además puede disfrutarse a diario ya que esta librería no cierra nunca.

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