¿Por qué se hunde Holanda?

Desde que Holanda es Holanda, su suelo se hunde. Lo hace a un ritmo imperceptible, de apenas un centímetro al año. Pero en algunas ciudades históricas como Gouda, este lento pero constante descenso ha provocado que la ciudad se haya hundido entre cuatro y seis metros desde su fundación hace cuatro siglos. Porque al ritmo paulatino que no cesa, vinculado a la naturaleza del suelo pantanoso y arcilloso sobre el que se asienta gran parte de los Países Bajos, se suma la acción humana: siglos y siglos echando arena sobre el terreno para mantener el nivel del suelo en las ciudades, y siglos y siglos bombeando agua del subsuelo para que el pasto y los cultivos no se embarren. Para luchar contra las crecidas de los ríos y el aumento del nivel del mar, para mantener sus “pies secos” como bien define la expresión típica neerlandesa, los holandeses han provocado otro problema, el del hundimiento del suelo, que hoy se acelera por la intensa actividad agrícola e industrial y por los efectos del cambio climático. En consecuencia, Holanda se hunde más rápidamente que el ritmo al que el nivel del mar sube.

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