El sistema político holandés: un coro a mil voces que no desafina

De todos es conocida la capacidad negociadora de los neerlandeses. Trasladado a la política, esto se traduce en un talento innato para formar gobiernos de coalición. Que duren toda la legislatura es otro cantar. Tras las recientes elecciones generales a la que se presentaron 28 partidos políticos, un récord hasta la fecha, el panorama político se dibuja más fragmentado que nunca y con varias fuerzas disputándose la segunda posición. Nunca antes habían obtenido tantos partidos tantos votos y nunca antes se había puesto a prueba la llamada “Polderpolitiek” como hasta ahora. Desde los gobiernos municipales, pasando por los provinciales y hasta el Congreso y el Senado, la democracia en Holanda se caracteriza por la obligación de entenderse, de asumir compromisos y de ceder.

“La búsqueda del consenso, de trabajar juntos para ganarle terreno al mar, es algo propio de nuestra cultura” explica Roelof Martens, director adjunto de la organización ProDemos en La Haya, al referirse a la llamada “política del pólder”. Desde las primeras elecciones a comienzos del siglo veinte, la historia de la democracia en Holanda la han protagonizado numerosos partidos políticos. Entre ellos, los de religión protestante pueden presumir de haber

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