Cinco planes originales para hacer con niños en invierno

No hace falta esperar a Navidad para darles una sorpresa a los más pequeños: en los Países Bajos, cualquier fin de semana puede convertirse en una gran aventura. La increíble variedad de actividades infantiles y la originalidad de las propuestas hacen de Holanda un país capaz de dejar a los niños con la boca abierta en cualquier momento del año. Esta semana, te proponemos los planes más originales para que niños y mayores disfruten de una jornada inolvidable.

Escalar dentro de un edificio

Para aprender a escalar en Holanda no hay que recorrer kilómetros en busca de montañas lejanas. Casi todas las grandes ciudades del país cuentan con uno o varios rocódromos interiores que permitirán a los pequeños más aventureros aprender la técnica de la escalada de forma fácil, segura y sin pasar frío. Estos espacios cuentan con paredes con rocas de diferentes tamaños y formas adheridas que constituyen los diferentes recorridos de ascensión, agrupados por niveles de dificultad. Empleando las rocas pintadas del mismo color, los pequeños escaladores podrán seguir el camino hacia la cima de una forma segura y adaptada a sus capacidades.

Todos estos espacios organizan fiestas infantiles para niños y niñas desde siete años y algunas de ellas tienen incluso jornadas especiales dedicadas específicamente a la escalada de los más pequeños. Otra buena opción puede ser contratar una clase (kennismakingles) para que los aprendices de Spiderman practiquen los mejores trucos para disfrutar al máximo de la experiencia.

En Ámsterdam se pueden encontrar Mountain Network Amsterdam (en Ámsterdam West), Klimmuur Centraal (muy cerca de la estación Amsterdam Centraal) y Klimhal Amsterdam (en Sloterdijk). En La Haya y en Róterdam también hay dos sedes de Klimmuur, mientras que en Utrecht se puede visitar uno de los más grandes del país: Neoliet. Mención aparte merece el impresionante Bjoeks de Groningen, que no sólo cuenta con instalaciones interiores sino que también tiene una increíble pared vertical exterior, de las más grandes del mundo.

Paredes llenas de colores por las que trepar y con permiso para hacerlo… Foto: Mountain Network Amsterdam

Convertirse en una sirena

“La Sirenita”, “H2O”, “Splash”… Las sirenas han protagonizado grandes aventuras en series y películas y muchas niñas se han imaginado alguna vez buceando como una de ellas. Un sueño que, en Holanda, es fácil hacer realidad. ¿Cómo? Asistiendo a uno de los numerosos “cursillos de sirena” que organiza la escuela de natación ONDA en diversas piscinas del país. En los cursos, las y los aprendices de sirena y tritones no sólo descubrirán la manera de moverse bajo el agua con una auténtica cola de pez en lugar de piernas sino que, además, mejorarán su técnica de nado y disfrutarán de una actividad deportiva, saludable y divertida.

Cualquier niño o niña mayor de seis años y con el diploma B de natación puede hacerlo. Con la Mermaid Experience descubrirá la sensación de nadar como una sirena o un tritón, aunque también pueden elegir un curso de dos horas de duración que, además de la clase, le permitirá llevarse a casa un diploma y la cola de sirena. La escuela ONDA los ofrece en diversas localizaciones (Koudekerke, Haarlem, Maastricht y Erp en Uden) con niveles desde principiante hasta perfeccionamiento, además de un cursillo de cuatro sesiones de treinta minutos cada una. Y por supuesto, pueden celebrar su cumpleaños organizando una fiesta al más puro estilo Ariel.

Asistir a una escuela de sirenas y aprender a nadar como una de ellas, un plan distinto que les encantará. Foto y vídeo: ONDA zwemschool

Navegar en un autobús

En la ciudad de Róterdam existen autobuses que mientras realizan cómodamente una ruta turística, de pronto, aceleran y ¡splash! ¡Empiezan a navegar! Se trata de un autobús anfibio que recorre la ciudad del Mosa por tierra y agua ofreciendo a sus visitantes una experiencia única. Organizado por Splash Tours, el plan es sin duda una manera diferente de pasar un día en familia descubriendo una ciudad de forma cómoda y divertida. La excursión puede completarse con una visita a Miniworld, una guerra de láseres o una cena a base de pancakes que la misma empresa organiza, pero sin duda, el viaje en autobús a través del agua será el mayor atractivo de la jornada para los más pequeños.

El autobús anfibio, cruzando el río Mosa en Róterdam Foto: Splashtours

 

Cuidar de una foca

De mirada dulce y apariencia divertida y poco común, las focas siempre despiertan cariño y simpatía entre los más pequeños. Por eso, la oportunidad de verlas de cerca resultará una experiencia única para ellos. En Holanda viven más de 11.000 ejemplares en libertad, pero conseguir avistarlas requiere paciencia y tiempo. Otra manera más sencilla de lograrlo es visitando el centro de recuperación de focas de Pieterburen. Situado muy cerca de Groningen, a orillas del Waddenzee, es uno de los más antiguos y mejores centros del mundo en esta materia. Especializado en la foca común y la foca gris (ambas autóctonas de los Países Bajos), el centro de Pieterburen cuida a ejemplares heridos durante su periodo de recuperación, dándole la oportunidad a niños y mayores de conocer a fondo a estos preciosos mamíferos marinos a través de las actividades que se organizan.

El centro, muy pensado para los más pequeños, organiza visitas guiadas especialmente para ellos en las que pueden descubrir cómo viven las focas cuando están en libertad y, al mismo tiempo, verlas muy de cerca. También pueden observarlas mientras nadan sin influir en su bienestar a través de pequeñas ventanas que se asoman a sus recintos acuáticos, o acompañar a sus cuidadores a la hora de alimentarlas. Además, de forma periódica, Pieterburen organiza eventos de liberación de focas ya recuperadas a su hábitat natural a los que pueden apuntarse niños y mayores.  Estas actividades, junto con la exposición interactiva y llena de juegos que complementa el centro, convertirán a los pequeños visitantes no sólo en grandes amantes de las focas sino también en sus futuros defensores.

Dormir en un helicóptero

Sentarse frente a los mandos de un helicóptero de verdad y poder jugar a hacerlo volar, tocando todos los botones e imaginando mil aventuras en el aire hasta la hora de ir a dormir en una cama instalada dentro del mismo aparato. ¿Existe algún niño al que no le encantara el plan? En Braamt, en la provincia neerlandesa de Gelderland, se encuentra el camping infantil Dromenland, con diversos alojamientos originales como este imponente helicóptero naranja rehabilitado y convertido en bungalow para 5 personas que se puede reservar por noches o para el fin de semana completo. El precio del alojamiento, que cuenta con un baño privado exterior al helicóptero, incluye un buffet desayuno en las instalaciones del camping y entrada ilimitada al colindante parque infantil Jan Klaassen. Allí, los más pequeños podrán disfrutar de un parque de juegos de más de 30.000 m2 en medio de la naturaleza con castillos, columpios, camas elásticas y hasta un pequeño tren que recorre las instalaciones. Y, si el día resulta demasiado frío o lluvioso, también podrán divertirse en los toboganes y castillos hinchables del parque interior. Además, el parque cuenta con el teatro de marionetas más grande Holanda, con representación diaria.

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