Productividad primaveral

Los holandeses se jactan de ser uno de los pueblos más productivos y eficientes del mundo, pero en mayo quien quiera trabajar a un ritmo normal en los Países Bajos lo tiene complicado. El mes se inicia con un día libre en la primera semana –según el sector o empresa en la que se trabaje–, al que le siguen un par de fines de semana largos y esto sin contar con las vacaciones de los niños, una o dos semanas dependiendo del colegio. Si además le añadimos el contexto primaveral: campos de tulipanes en colores rabiosos, árboles que estallan en una sinfonía de verdor en cuanto se dan los primeros días de calor, pájaros que trinan entusiasmados a las seis de la mañana o patos suicidas que invaden el carril bici mientras persiguen a su renuente pareja… ¿hay quién pueda concentrarse este mes?

Mayo empieza, sin embargo, muy sobrio, con el recuerdo de las víctimas de la Segunda Guerra Mundial. El 4 de mayo es un día solemne en el que las banderas holandesas ondean a media asta, tanto en casas particulares como en edificios públicos o empresas, y se celebran múltiples actos destinados a mantener vivo el recuerdo. Este año en la agenda de Leiden se podía desde visitar la casa de uno de los miembros de la resistencia local, que acabaría uniéndose a los Monuments Men americanos, hasta asistir a una conferencia en la universidad sobre uno de sus

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Patricia Narváez es asesora jurídica, escritora y colaboradora de Gaceta Holandesa

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