Productividad primaveral

Los holandeses se jactan de ser uno de los pueblos más productivos y eficientes del mundo, pero en mayo quien quiera trabajar a un ritmo normal en los Países Bajos lo tiene complicado. El mes se inicia con un día libre en la primera semana –según el sector o empresa en la que se trabaje–, al que le siguen un par de fines de semana largos y esto sin contar con las vacaciones de los niños, una o dos semanas dependiendo del colegio. Si además le añadimos el contexto primaveral: campos de tulipanes en colores rabiosos, árboles que estallan en una sinfonía de verdor en cuanto se dan los primeros días de calor, pájaros que trinan entusiasmados a las seis de la mañana o patos suicidas que invaden el carril bici mientras persiguen a su renuente pareja… ¿hay quién pueda concentrarse este mes?

Mayo empieza, sin embargo, muy sobrio, con el recuerdo de las víctimas de la Segunda Guerra Mundial. El 4 de mayo es un día solemne en el que las banderas holandesas ondean a media asta, tanto en casas particulares como en edificios públicos o empresas, y se celebran múltiples actos destinados a mantener vivo el recuerdo. Este año en la agenda de Leiden se podía desde visitar la casa de uno de los miembros de la resistencia local, que acabaría uniéndose a los Monuments Men americanos, hasta asistir a una conferencia en la universidad sobre uno de sus profesores más ilustres: el catedrático judío Eduard Meijers, padre del Código Civil holandés. La jornada se clausura cada año con dos minutos de silencio, una ceremonia que sigue congregando a gran número de personas, incluyendo muchas familias con niños, y en la que se honra a las víctimas con flores, poemas y sobre todo respeto.

Y después del dolor viene la fiesta. Si el 5 de mayo de 1945 los holandeses celebraron con euforia la capitulación del Tercer Reich, hoy se celebra que vivimos en una sociedad libre y democrática en la que se respetan los derechos humanos. Calles y plazas se llenan de conciertos y festivales y hasta se puede tropezar con alguna banda militar ondeando la bandera canadiense, con gaitas y faldas escocesas incluidas. Y para los que prefieren conmemorar estos días desde la comodidad de su sala de estar, la televisión ofrece un programa a la medida, entre los que destacan Zwartboek (El libro negro), thriller que ofrece una visión realista de los dilemas a los que se enfrentó la resistencia holandesa durante los cinco años de ocupación nazi y de los febriles momentos vividos en torno a la liberación. Y como postre, la retransmisión del concierto de la liberación en los canales de Ámsterdam, con su ineludible toque de nostalgia.

Una bandera a media asta en una casa particular, el 4 de mayo. foto: Pixabay

 

Mantener el ritmo de trabajo en torno a estas fechas tan significativas puede resultar especialmente difícil si uno tiene hijos en edad escolar, ya que sus vacaciones coinciden con estos días, por lo que muchos padres optan por rendirse y trasladarse con la prole a algún punto del Mediterráneo u otro destino supuestamente más cálido que esta parte del norte de Europa.

Hay otras opciones desde luego, pero no siempre resulta tarea fácil colocar a los niños, sobre todo si no se tiene a la familia cerca. Y por si fuera poco, aún quedan dos festividades más. Porque puede que los Países Bajos hayan sido declarados “territorio de misión” por la secularización galopante que experimenta desde los años sesenta, pero aquí se siguen celebrando “religiosamente” tanto la Ascensión, como el segundo día de Pentecostés…

Contradicciones aparte, este es un mes que ofrece interesantes oportunidades para la reflexión y el descanso. Hace unos años me tocó trabajar en un proyecto con participación canadiense. Cuando tuve que explicar a la delegación de Calgary que teníamos que volver a suspender las negociaciones por el enésimo día festivo, un silencio hostil se instaló al otro lado de la línea. Lo que nos salvó, finalmente, fue la imagen de la banda del First Canadian Army desfilando por las calles de Leiden, bueno… eso, y quizás que les aseguré que, transcurrido el mes de mayo, el siguiente día festivo sería el 25 de diciembre.

Patricia Narváez es asesora jurídica, escritora y colaboradora de Gaceta Holandesa

Artículos relacionados

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *