De reyes y elefantes

Las monarquías actuales poco tienen que ver con esos reyes guerreros de ambición desmesurada que aparecen en la estupenda novela de Mathias Enard, Habladles de batallas, de reyes y elefantes. Hoy en día, la supervivencia de la mayoría de los soberanos reinantes depende, en gran medida, de su capacidad de adaptación y sintonía con el pueblo y las instituciones democráticas que lo representan. Un delicado equilibrio para algunas casas reales, pero que en Holanda se salda con éxito y sin demasiadas complicaciones.

Holanda es uno de los países europeos donde la monarquía tiene mayor arraigo y está mejor valorada. Casi todo lo relacionado con la familia real genera interés y son pocas las situaciones que la hagan tambalearse. La noticia de que el rey Guillermo llevaba más de veinte años pilotando vuelos comerciales de KLM, sin que el pasaje tuviera la más remota idea, en lugar de generar polémica, contribuyó a dotar de mayor carisma a un rey de por sí ya bastante popular. El único punto que originó cierta discusión en relación con este tema, fue cuando algunos medios sugirieron que la elección de un Boeing como nuevo avión del gobierno holandés, en lugar de un Airbus –que era el modelo más barato–, se hizo para permitir que el rey pudiera pilotarlo.

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Patricia Narváez es asesora jurídica, escritora y colaboradora de Gaceta Holandesa

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