Estudiar a la holandesa

Hace unos días se dio el pistoletazo de salida para el nuevo curso académico. Miles de nuevos estudiantes participaron en la semana de introducción que organizan las universidades y que incluye también una primera toma de contacto con las sociedades de estudiantes. Las clásicas, con sus tradiciones rimbombantes y organizaciones jerarquizadas, constituyen uno de los fenómenos más característicos de la vida estudiantil holandesa. Y se centran en ofrecer« una gran vida social», especialmente atractiva para los estudiantes de los primeros cursos que salen de casa por primera vez. Una experiencia inolvidable que empieza, sin embargo, con un controvertido periodo de iniciación repleto de novatadas.

​Un ritual basado en la premisa de que el sufrimiento conjunto contribuye a hacer amigos para siempre. Y aunque hoy en día existen reglas estrictas para evitar desmadres, todavía se producen incidentes esporádicos. En el 2016, las pruebas de la sociedad Amsterdamsch Studenten Corps (ASC o Corps), al parecer incluían nadar en los canales y dormir entre la basura. Afortunadamente la mayoría de las sociedades utilizan métodos más inocuos: durante el  «noviciado», a los aspirantes se les suelen servir platos tan originales como espaguetis con natillas, se desaconseja la

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Patricia Narváez es asesora jurídica, escritora y colaboradora de Gaceta Holandesa

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