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O’pazzo: pasta, pizzas y un pulpo en Róterdam

Estaba yo de visita por trabajo en Rotterdam, varios meses antes de saber que me mudaría a vivir a esta ciudad, cuando visité por primera vez O’pazzo. Por aquellos años, Rotterdam era aún una ciudad a punto de despertar al mundo. O al menos así lo siento ahora, más de 4 años después. No existía el Markthal, la estación central se encontraba en una renovación eterna y ni mucho menos prestigiosas revistas de viajes recomendaban la ciudad como uno de los destinos turísticos del año.

En aquel momento, Rotterdam seguía siendo para mí una ciudad oscura, algo hostil y donde la comida dejaba mucho que desear. Quién me iba a decir que aquella cena marcaría un punto de inflexión en mi vida.

O’pazzo, un restaurante, digno de cualquier callejón del centro de Nápoles, sorprende por la calidad de sus pizzas y la singularidad de su decoración. Entrar en el local se convierte en toda una experiencia, hay elementos decorativos por todos lados, lámparas de cristal, estatuas, un árbol hecho con monedas y un pulpo que hace pizzas. Situado en el centro de Rotterdam, en la esquina de Mariniersweg con Hoogstraat, este singular restaurante hace honor a su nombre ya que, O’pazzo, significa loco.

Han sido numerosas las ocasiones en las que he visitado el restaurante desde que me trasladé a los Países Bajos. Sus pizzas son de las mejores de la ciudad (aunque hay que reconocer que en el último año le han salido competidores) y, además, es posible comer a la carta, donde ofrecen pasta, risottos, vegetales, carnes, pescados y deliciosos postres.

El lugar es ideal para cenar en grupo, compartir unos antipasti y degustar una de sus deliciosas pizzas. De masa fina y bordes crujientes, la variedad y originalidad de algunas de las recetas permite repetir la visita sin llegar a cansarse.

Desde pizzas vegetarianas, a las clásicas quattro stagioni, tonno o bianca, pasando por una jugosa calzone o nuevas creaciones que incluyen calamarcitos, jabalí o pastrami de wagyu. Mis favoritas, la tartufi e funghi y la caponata. Si eres fan de la trufa, la primera es tu pizza y para los amantes de las pizzas de verduras bien hechas, la segunda os encantará. O’Pazzo abre a la hora de comer y pone a disposición del cliente una carta bastante extensa de antipasti, bocadillos, pizzas, pastas (incluyen versiones sin gluten), carnes y pescados. El restaurante suele estar tranquilo a esas horas y es fácil encontrar mesa sin reserva, pero no es así cuando se trata de cenar. De hecho, los fines de semana está de bote en bote y más vale armarse de paciencia porque la comida puede tardar un poco, sobre todo las pizzas.

El motivo de la tardanza no es otro que su peculiar horno de leña con forma de pulpo. El pobre tiene una capacidad limitada y, como seamos muchos los entusiastas de la pizza quienes visitemos el local, es posible que no dé abasto y las pizzas tengan que hacer cola.

Como colofón, no puedes marcharte de O’pazzo sin visitar el cuarto de baño. No voy a dar detalles, pero os aseguro que es una experiencia religiosa.

En su página web puedes consultar los detalles del restaurante, desde carta, precios, dirección, número de teléfono o hacer una reserva directamente.


Pista: O’pazzo se encuentra en el corazón de Rotterdam, muy cerca de Meent y Weena. Un buen plan para después de cenar es acercarse a disfrutar del ambiente nocturno de la zona. Allí encontrarás varios locales donde poder tomar una copa o cóctel y escuchar buena música, como 1Nul8, De Huismeester o Pol en Meent. En Weena 202 tienes Weena, un local donde comer y beber que se anima durante las horas de afterwork.

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