Todos a la calle: recorrer Holanda, de mercado en mercado

Los meses de hibernación han pasado y cual animal de sangre caliente, el holandés despierta del letargo invernal y sale a la calle. Con una bolsa de tela bajo el brazo, se dispone a disfrutar del ambiente relajado de uno de los múltiples mercados que proliferan en verano. Aunque no hay pueblo o ciudad en Holanda que no tenga su mercado semanal de flores, frutas y pescado, a esta cita se suman otras temporales, de temática específica, que recuerdan a la tradición gremial de los comerciantes holandeses. Y con un poco de planificación y ganas de subirse al tren, es posible visitar uno de ellos cada día de la semana.   ​

Lunes

La semana comienza con ritmo pausado, y mientras muchos comercios abren sus puertas más tarde, hay un lugar en el que el trajín matutino ya ha arrancado: el mercado de telas del Jordaan, en Ámsterdam. Desde las nueve de la mañana varias calles del conocido barrio se llenan de colores y ofrecen a turistas y residentes todo tipo de curiosidades, incluidos los productos de mercería más variopintos. Se trata de un auténtico plan matinal ya que a la una del mediodía sus puestos echan el cierre, el momento perfecto para sentarse a comer en una de las pintorescas

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