Entrevista a Marjet Huiberts, escritora de cuentos infantiles

“Los niños de hoy tienen los mismos miedos e ilusiones que los de hace décadas, pero viven más ocupados”

Marjet Huiberts es escritora de cuentos infantiles y junto con la ilustradora Iris Deppe, ha logrado el premio al libro infantil ilustrado de 2016. Vinculada a la infancia durante toda su carrera, llegó a los cuentos después de trabajar diez años como profesora de danza y de escribir canciones para el programa de televisión Sesamstraat. Es en esta tercera etapa iniciada a los cuarenta años en la que ha logrado mayor reconocimiento y rimas como la de su personaje Aadje Piraatje han pasado a formar parte de la cultura popular. Con el mismo entusiasmo que logra despertar entre sus lectores de entre tres y seis años, Marjet nos presenta a los protagonistas de su vida rodeada de libros en la biblioteca de Utrecht.

​¿Cómo empezó su carrera como escritora?
Todo empezó tras ganar un premio para escritores de canciones, fue entonces cuando comencé a escribir versos para el programa de televisión Sesamstraat. Cuando se emitieron en el programa las canciones sobre Feodoor tiene siete hermanas y Ridder Florian, decidí enviarlos a unas cuantas editoriales. Gottmer fue la que accedió a publicarlas y desde entonces trabajo con ellos. Aunque debo decir que toda mi carrera ha estado marcada por un mismo hilo conductor que es la música, el lenguaje y el movimiento.

​Y tanto para Feodoor tiene siete hermanas como para su gran éxito Aadje Piraatje trabajó con el mismo ilustrador, Sieb Posthuma, que ha fallecido recientemente. La dependencia de un ilustrador, ¿le ha supuesto un impedimento a la hora de publicar sus cuentos?
Es cierto que este trabajo conjunto provoca que si uno falta, la serie se termina, como ha pasado con Aadje Piraatje. Es una pena porque ésta acababa de llegar al gran público: yo tenía en mente hacer más relatos y se quedó en dieciséis editados en tres libros. Pero la ventaja de trabajar con ilustradores diferentes es que cada libro acaba teniendo su propia personalidad. Y la editorial trata de buscar siempre nuevos talentos que se adapten a la historia, como ocurrió con We hebben er een geitje bij para el que encontraron una ilustradora novel. Y su primer libro se llevó el premio del año. Así que trabajar juntas fue un acierto de la editorial. Muchos libros ilustrados están escritos y dibujados por la misma persona, pero yo siento que uno en el que participan dos personas diferentes aporta algo más. Porque si se prioriza la imagen sobre el texto creo que se pierde una oportunidad de oro de inculcarles la lectura a los primeros lectores. La editorial con la que yo trabajo, por ejemplo, considera muy importante tener primero el texto y después adaptar a éste la imagen. Las rimas de mis cuentos ayudan a que los niños retengan la historia mucho mejor, son como canciones que pueden repetir una y otra vez y eso es sin duda positivo para el desarrollo del lenguaje. Y si se pueden tener ambas cosas, un buen texto y unas bonitas ilustraciones, tanto mejor. Por supuesto que existen personas con ese doble talento pero es excepcional.

​¿Qué quiere transmitir con estos personajes que como Ridder Florian (el caballero Florian) o Aadje Piraatje representan al anti-héroe de los cuentos clásicos?
La historia del caballero Florian pretende transmitir que todos sufrimos miedo, hasta el caballero al que se le presupone valiente. Ridder Florian es un niño que debe enfrentarse una y otra vez a personajes que le dan miedo pero cada vez da un paso más hacia delante. En el caso de Aadje Piraatje no buscaba un anti-héroe, sencillamente empecé con una canción acerca de un niño pirata que llevaba la misma vida que cualquier otro de su edad pero en un barco y rodeado de piratas. Por ejemplo, Aadje Piraatje no sabe nadar, y aprender es algo por lo que tienen que pasar todos los niños holandeses y por eso me pareció un buen comienzo.

Arriba, Marjet con varios de sus libros: el prentenboek premiado este año, Ridder Florian y su mayor éxito, Aadje Piraatje, que con más de 60.000 ejemplares vendidos ha sido traducido al sueco, al danés y al chino. A la derecha, detalle de las ilustaciones del interior. © Fernández Solla Fotografie

¿Por qué cree que la literatura infantil actual ha dejado de usar el recurso del personaje bueno y el malo, de la dicotomía entre el héroe y el villano?
Los cuentos de nuestra época eran historias de la cultura popular, que se alejaban de la realidad de un niño, de lo que sentía y vivía en su vida diaria. Y como una manera de empatizar con el lector, la literatura de hoy en día no persigue mostrar héroes porque la gran mayoría de las personas no lo somos. A través de las historias como Ridder Florian, que algunos psicólogos han utilizado en terapias infantiles, se pretende transmitir que no pasa nada por tener miedo y que es algo que nos ocurre a todos. Es otra forma de enseñar a los niños cómo lidiar con estos sentimientos.

​En los libros ilustrados para niños pequeños, ¿el texto juega un papel secundario?
Es cierto que la imagen, las ilustraciones, son fundamentales, pero el texto es esencial para el desarrollo del lenguaje de niños que todavía no saben leer. Y al tratarse del primer contacto de los niños con la literatura, que la narración sea buena me parece tan importante como en edades posteriores. Los libros ilustrados llevan décadas siendo muy populares y creo que tiene que ver con la cultura de contar cuentos que existe en Holanda. No solamente los padres les leen a los niños, también en las bibliotecas se organizan actividades de este tipo e incluso hay unas semanas en enero dedicadas a fomentar que los adultos les lean a los niños, y se organiza a nivel nacional (Nationale Voorleesdagen). Todo esto ayuda a despertar el interés de los más pequeños hacia la lectura.

¿La demanda del mercado le ha limitado a la hora de proponer nuevos relatos a su editorial?
La editorial siempre está pendiente de las ventas pero no por ello deja de apostar por historias interesantes. Siempre que han visto una idea buena o un texto atractivo la han apoyado. Normalmente soy yo la que les llamo para proponerles un proyecto, porque no soy muy buena trabajando por encargo. Todos mis libros han sido idea mía, se los he propuesto a Gottmer y ellos, después de darme el visto bueno, han buscado a un ilustrador. Para teatro y otros trabajos como una app de la orquesta del Concertgebouw sí que he aceptado encargos y los he disfrutado mucho pero en el caso de los textos para cuentos, nunca he podido.

​Cree que el libro ilustrado, ¿limita la fantasía?
Muchos cuentos de antes no iban acompañados de imágenes y debíamos imaginarlas. Pero un libro ilustrado no tiene por qué minar la fantasía, porque los niños pueden fantasear también con lo que están viendo. Un buen cuento no debe ilustrar únicamente lo que pone en el texto, sino que tiene que ser capaz de contar más detalles sobre la historia, de ofrecer algo más para que ambas partes se complementen. Por ejemplo, en We hebben er een geitje bij, los dibujos muestran muchos otros animales que conviven con los protagonistas, y da más detalles sobre el niño, como su patinete. Eso son pinceladas que no aparecen en el texto pero que invitan a que los niños las comenten con sus padres cuando éstos les leen el cuento.

A la izquierda, Marjet muestra las ilustraciones del libro ilustado del año We hebben er en geitje bij. Arriba, vídeo de la canción sobre Aadje Piraatje que la escritora compuso cuando trabajaba en Sesamstraat. © Fernández Solla Fotografie

Nuevos temas como la igualdad de género, los derechos humanos, la ecología…forman parte de la literatura infantil de hoy en día. ¿Están presentes en sus relatos?
Cuando imagino una canción o un cuento no suelo pensar en los grandes temas con mayúsculas sino que intento reflejar el día a día a pequeña escala de cualquier niño. Y también depende de mi propio ánimo: cuando escribí el libro que ha ganado el premio de este año, escuchaba noticias sobre la crisis de los refugiados, la guerra, y quería alejarme de todo eso, imaginar un cuento amable sobre un mundo acogedor, atemporal y bonito que le llegara a todos los niños. Pero aunque mi idea inicial suele ser la de un cuento más clásico, sin darme cuenta incluyo otros temas que tienen que ver con la vida actual. Por ejemplo, Aadje Piraatje es un niño al que le cría su padre, no tiene madre. La educación monoparental es un tema de actualidad y quizás se ve reflejado aquí. Y sus “tíos” los piratas tienen todos alguna discapacidad (uno es manco, otro es tuerto) con la que aprenden a vivir. En otro de mis libros sobre una versión alternativa de cuentos clásicos, Roodkapje was een toffe meid, Caperucita Roja es morena y lleva un pañuelo en la cabeza, algo distinta de la ilustración típica que se ha hecho siempre de ella, un guiño a la diversidad cultural de hoy. Así que supongo que los mensajes actuales están ahí, aunque ni la editorial ni yo hayamos pensado en ellos como los temas centrales de mis libros.

​Ha crecido en una familia de nueve hermanos, después fue profesora de danza, escritora de canciones para Sesamstraat y ahora de cuentos infantiles. Conoce bien las distintas generaciones de niños de las últimas décadas, ¿qué diferencias principales encuentra entre ellas?
Antes las familias estaban muy ocupadas y los niños apenas recibían atención de sus padres. Ahora parece que el estrés proviene de fuera, de una vida en la que ambos padres trabajan y hay poco tiempo disponible. Los intereses de los niños no han cambiado, sus sentimientos y sus miedos son los mismos. Sí tengo la impresión de que los niños de hoy en día están más ocupados y viven menos concentrados, pero quizás también tiene que ver con que yo ahora soy más vieja y los veo con otros ojos. Hoy en día parece que los niños tienen más libertad pero también están más estresados con actividades y otras cosas. Es como si para los padres su hijo fuera su proyecto, en el que hay que invertir tiempo y esfuerzo, estimularles mucho, mientras que antes cada uno nos buscábamos la vida, jugábamos solos, éramos más independientes. Esto también pasaba con la lectura. Antes de casarse mi madre era educadora y siempre nos estimuló para que leyéramos pero después nosotros íbamos por nuestra cuenta a la biblioteca a tomar libros prestados, no nos acompañaban. Eso creo que no ha cambiado: los padres con un cierto nivel educativo se preocupan más por introducir a sus hijos en la lectura. Y esto pasa en todas las generaciones, antes y ahora.

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