Indonesia, la eterna deuda pendiente de Holanda  

La madre de uno de los políticos más polémicos de los Países Bajos, el ultraderechista Geert Wilders, nació en las Indias Orientales Holandesas. En esas mismas tierras, la actual Indonesia, la doble espía Mata Hari aprendió a mover su silueta al ritmo oriental con el que embrujó después a su público desde los escenarios parisinos. Durante la Segunda Guerra Mundial, la tía –y primera mujer del padre- del primer ministro Mark Rutte murió en cautiverio japonés en esa excolonia holandesa. Los lazos entre ambas sociedades se remontan al siglo XVI y siguen más vivos que nunca gracias al turismo y al intercambio cultural. Pero la descolonización a mediados del siglo pasado de la actual Indonesia es una herida aún abierta en las relaciones entre los dos países, cuyo destino unió la historia y ahora no logra pacificar la Justicia.

Para los Países Bajos, esas tierras a orillas del mar de Java eran en aquel 1816 una colonia rentable y un terreno virgen en el que los holandeses podían practicar sus envidiables artes para el comercio. Sin embargo, la insurgencia local se rebeló contra tal ocupación y, después de años de colonialismo, la convivencia se tensó y algunos tuvieron que sobrevivir a la represión. Al final, los holandeses cedieron el control del archipiélago, después de la guerra de

¿Quieres seguir leyendo?
Suscríbete
gratis el primer mes
¿Ya eres socio?
Inicia sesión
Gaceta Holandesa existe gracias a sus suscriptores. Apoya el periodismo independiente e infórmate a fondo sobre Holanda.
¿Quieres conocernos? Pincha aquí

Artículos relacionados

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *