Holanda sobre Plano Sostenibilidad

Holanda y el secreto de su éxito

Un 29 de mayo de 1959 la tranquilidad de Kees Boon, un campesino de la provincia de Groningen, se vería alterada para siempre. Bajo sus remolachas, a tres mil metros de profunidad, la Sociedad Petrolera Holandesa (NAM), integrada por el Estado holandés, Shell y la ESO, descubría uno de los pozos de gas natural más grandes del mundo. El señor Boon se quedó solo con su huerta, porque la ley de minas impuesta por Napoleón en 1810 tras su paso por los Países Bajos declara que todo lo que se encuentre en el subsuelo pertenece al Estado.

Cuántas veces hemos escuchado que la razón por la que a Holanda le ha ido tan bien en los últimos 50 años ha sido por el su “espíritu comercial”. Sin embargo, por muy buena genética que tuvieran, muchos de los avances tecnológicos y también sociales de la segunda mitad del siglo XX no hubiesen ocurrido sin este fabuloso hallazgo.

El Estado holandés comenzó entonces a enriquecerse sin apenas esfuerzo. “Somos un país de la OPEC pero sin Sheiks” se diría entonces. La potente maquinaria estatal holandesa que venía construyéndose desde los primeros años de la posguerra, con gran ayuda financiera de los Estados Unidos a través del Plan Marshall, se aceleró tras descubrirse el yacimiento en el norte del país. Solo unos meses más tarde, el 22 de julio, se realizó la primera extracción de gas natural en territorio holandés.

Holanda decidió que todo el país debía verse beneficiado del hallazgo y, en 1963, con el objetivo de conectar la economía holandesa al gas de Groningen, se constituía la empresa estatal “Nederlandse Gasunie”. En pocos meses, más de 1.200 kilómetros de tuberías cruzaban toda Holanda y, en unos 10 años, las tres cuartas partes del país estaban disfrutando de la nueva red de gas. Esto disparaba también el consumo interno de artefactos a gas, en parte con subsidios y ayudas que el Estado ponía a disposición de los habitantes para que se adaptaran a los nuevos tiempos. Además, los ingresos por el gas permitían al Estado holandés desarrollar un enorme programa de construcción de viviendas sociales, uno de los más importantes del mundo. Otra consecuencia fue el florecimiento del cultivo en invernaderos gracias al bajo costo de la nueva forma de energía. La burbuja de gas era tan grande y abundante que éste empezó a exportarse, llenando aún más las arcas del país.

La acertada decisión política de mantener los ingresos generados en manos del Estado fue en gran medida el secreto de la prosperidad de Holanda en todos estos años. En primera instancia, estos fondos se invertieron en la construcción del Estado de Bienestar (salud y educación públicas, seguridad, vivienda, etc). También se usaron para afrontar la gran catástrofe tras la inundación de 1953 en el sur del país, financiando grandes proyectos de infraestructura, como el famoso Plan Delta, impensables antes del descubrimiento del yacimiento. Posteriormente, otros proyectos como el Betuwelijn, una conexión ferroviaria de 160 kilómetros entre el puerto de Róterdam y la región del Ruhr alemán; y el Tweede Maasvlakte, una importante ampliación del puerto de Róterdam, fueron también financiados con el gas de Groningen. Desde los años 90, este dinero se invierte en un gran número de proyectos relacionados con el medioambiente y la investigación.

En verde, puntos de las concesiones de gas, concentradas en el norte del país.

Las penas son de nosotros, las vaquitas son ajenas (“El Arriero”, de Atahualpa Yupanqui)

Groningen nunca pudo aprovechar del todo las riquezas que se extraían de su suelo. Mientras el 88% de las ganacias se invierten en el Randstad, lo que incluye una línea ferroviaria de alta velocidad entre Ámsterdam y Róterdam, el lobby de las provincias del norte no logran que el Gobierno invierta en una mejor conexión de tren hacia el centro económico del país. Tras una investigación en 2006, se concluyó que Groningen y las otras dos provinicas del norte (Friesland y Drenthe), apenas recibían el 1% de las ganancias generadas por el gas.

Pero en 2012 un terremoto de magnitud 3.6 en la escala Richter sacudió la provincia. La burbuja de gas se estaba agotando y el suelo vacío debajo de Groningen comenzaba a ceder generando periódicamente, y desde entonces, movimientos de tierra.

Desde entonces se ha abierto el debate sobre la continuidad de la extracción de gas, agravado por los daños que los temblores han causado a muchas viviendas en la región. El 8 enero del pasado año tuvo lugar el mayor terremoto desde 2012, con una magnitud de 3.4.

Desde ese momento el tema copó la opinión pública, las protestas de los habitantes se recrudecieron, y el debate político se calentó. En los Países Bajos, siete millones de hogares dependen del gas de Groningen. Para abastecer a estos hogares se necesitan 33.000 millones de metros cúbicos de gas anualmente. Y también para millones de hogares en Bélgica, Francia y Alemania. Por lo tanto, no es posible detener la producción de gas inmediatamente. Este año se ha comenzado con una política progresiva de disminución de la extracción de gas con el objetivo de cerrar definitivamente los grifos en 2030. La decisión que se ha tomado desde el Gobierno es la de electrificar el país y ya hoy las nuevas viviendas que se construyen no se conectan al gas.

La pregunta que muchos se hacen es cuánto le costará al país esta transición y quién la pagará. En 2013 Holanda ingresó unos 15.000 millones de euros del gas, alrededor del 10% del PIB nacional. A partir de 2015 comenzaron las reducciones progresivas y en 2016, con una extracción reducida a un 48%, la recaudación fue la más baja de la historia, ya que también se vio afectada por los bajos precios del gas a nivel internacional.

Además de perder este ingreso, pronto se sumarán otros factores como la pérdida de puestos de trabajo, o los mayores costos de importar gas de Rusia o Noruega durante la transición. Sobre el futuro planean muchas expectativas, ideas y planes, dirigidas a construir una Holanda energéticamente sostenible. ¿Se logrará?

Sobre el gas en Groningen hablamos ampliamente en un reportaje en esta revista y acerca de las energías renovables, también publicamos este post.

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