Holanda sobre Plano Sostenibilidad

Holanda y el secreto de su éxito

Un 29 de mayo de 1959 la tranquilidad de Kees Boon, un campesino de la provincia de Groningen, se vería alterada para siempre. Bajo sus remolachas, a tres mil metros de profunidad, la Sociedad Petrolera Holandesa (NAM), integrada por el Estado holandés, Shell y la ESO, descubría uno de los pozos de gas natural más grandes del mundo. El señor Boon se quedó solo con su huerta, porque la ley de minas impuesta por Napoleón en 1810 tras su paso por los Países Bajos declara que todo lo que se encuentre en el subsuelo pertenece al Estado.

Cuántas veces hemos escuchado que la razón por la que a Holanda le ha ido tan bien en los últimos 50 años ha sido por el su “espíritu comercial”. Sin embargo, por muy buena genética que tuvieran, muchos de los avances tecnológicos y también sociales de la segunda mitad del siglo XX no hubiesen ocurrido sin este fabuloso hallazgo.

El Estado holandés comenzó entonces a enriquecerse sin apenas esfuerzo. “Somos un país de la OPEC pero sin Sheiks” se diría entonces. La potente maquinaria estatal holandesa que venía construyéndose desde los primeros años de la posguerra, con gran ayuda financiera de los Estados Unidos a través del Plan Marshall, se aceleró tras descubrirse el yacimiento en el norte del país. Solo unos meses más tarde, el 22 de julio, se realizó la primera

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