Holanda sobre Plano

Hacer ciudad con la naturaleza

Si no fuese por las ciudades las golondrinas no tendrían nada que hacer en los Países Bajos, pero desde que aparecieron las construcciones de ladrillos y tejas estas pequeñas aves encontraron en los edificios lugares similares a los huecos naturales de las montañas donde poder anidar y hoy ya forman parte de la fauna local. En un particular libro de 1770 sobre aves en Holanda (De Nederlandsche Vogelen) su autor, Cornelis Nozeman, nos cuenta cómo en Ámsterdam “ las golondrinas anidan por todas partes, en los huecos dejados por los andamios en las paredes y torres de las iglesias, debajo de las tejas de las viviendas…”. En el mismo libro se habla ya de la costumbre de fijar recipientes a las fachadas para que las aves pudiesen anidar, una práctica que ha perdurado a través de los años, incorporando a la construcción piezas especiales y destinadas a ese fin, como tejas o ladrillos ahuecados.

Durante toda la historia siempre hubo arquitectos preocupados por integrar la arquitectura con la naturaleza. En el siglo XX el urbanismo moderno otorgó un lugar primordial a los espacios verdes en los nuevos barrios como

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