María de Belén Hernández Martín, jurista y traductora jurada

“La lengua no es una ciencia exacta, sino un medio de comunicación”

Belén vive en los Países Bajos desde hace 24 años, y se dedica a la traducción, una profesión que ejerce desde Almelo, en Twente, uno de los rincones donde lo habitual es escuchar, sobre todo, neerlandés, aunque aquí, eso sí, con la entonación típica del dialecto local, el Twents. De su experiencia vital, conoce la cultura neerlandesa tanto como la suya propia y de su trayectoria profesional, de casi dos décadas, maneja el neerlandés, casi casi como una oriunda más. Ella, conocedora de las leyes y las letras, ofrece a todo el que lo necesite, traducciones jurídicas con conocimiento de causa.​

Usted es traductora jurada y licenciada en Derecho, ¿qué diferencia hay respecto con otros traductores?
Normalmente, los traductores estudian la carrera de traducción e interpretación y después se especializan en un campo que puede ser, por ejemplo, médico, técnico, financiero o jurídico. En mi caso, mi especialización jurídica me viene por haber estudiado Derecho en España, lo cual es una ventaja a la hora de interpretar un texto jurídico. El derecho español y el neerlandés se parecen en que ambos proceden del derecho romano y, posteriormente, del napoleónico. Por lo tanto, alguien que haya estudiado Derecho en España entiende el ordenamiento jurídico neerlandés sin dificultades. Y un traductor jurado que, además, es jurista siempre sabrá leer entre líneas y detectará posibles contradicciones, por ejemplo, en una demanda o en un contrato.​

¿Qué tipos de traducciones realiza?
Suelo traducir mucho Derecho Notarial: testamentos, poderes, capitulaciones matrimoniales, estatutos de sociedades, compraventas, todo aquello que debe ser inscrito en un registro público o presentado ante una instancia gubernamental. También traduzco contratos, condiciones generales, convenios reguladores, renuncias a la nacionalidad, demandas internacionales, así como todo tipo de sentencias. Para la traducción del español al neerlandés, siguiendo la regla de oro de que el traductor solo debe traducir a su lengua materna, cuento con una red de excelentes compañeros. En este caso, los clientes son, tanto empresarios españoles que necesitan traducir sus documentos al neerlandés, como particulares que requieren de una traducción jurada para regularizar su situación en el país o para encontrar trabajo. Por supuesto que, al margen de lo jurídico, también me dedico a la traducción de textos financieros, de cooperación al desarrollo, de marketing, sitios web y un largo etcétera.​

Lleva casi dos décadas dedicada a la traducción, habrá vivido muchas anécdotas…
¡Sí! Casi dos décadas dan para muchas anécdotas. La lengua no es una ciencia exacta sino un medio de comunicación, por lo que, aunque es importante atenerse a ciertas reglas, no hay que caer en la trampa de hacer traducciones demasiado literales y, por lo tanto, ilegibles. Por ejemplo, a veces el cliente piensa que un traductor puede apartarse del texto original e introducir cambios, corregir una fecha de nacimiento errónea, cambiar “diplomado” por “licenciado”, o sustituir, con dolo y alevosía, la palabra “custodia” por “patria potestad”, porque le conviene por razones personales. Estas prácticas infringen el juramento de fidelidad y respeto del texto original que hace el traductor y puede llegar a costarle el título. Ser traductor jurado implica una serie de obligaciones: aparte de estar continuamente formándonos, hay que entregar un certificado de antecedentes penales regularmente y debemos guardar confidencialidad y cumplir siempre con nuestro código de conducta.

¿Cómo calificaría su vida aquí y qué es lo que ha aprendido de esta cultura?
Mi vida en los Países Bajos es, por lo general, tranquila, salvo cuando hay que terminar a tiempo una traducción urgente. Aunque la jornada laboral a veces pueda ser larga e intensa, aquí en Twente (Overijssel) a hora y media larga de Ámsterdam, hay menos estrés. Es una zona llena de misticismo donde todavía se ven pequeños altares a María y se cuentan historias de Witte Wieven. Donde el sentido común, el “verstand” (sentido), si lo tienes, siempre es “gezond” (sano).

La segunda pregunta es más complicada porque el aprendizaje no se detiene nunca, es constante. Vivir en el extranjero enseña a relativizar y a crecer como persona, a romper moldes y a saltarse esquemas, a entender y conocer mejor el país de origen y a aceptar y amar el de acogida. Pasar unos años en el extranjero, y no hace falta que sean los veinticuatro que llevo yo, es una experiencia que recomiendo a todo el mundo.​

De su experiencia como traductora, ¿qué opinión tienen los holandeses de nuestro idioma?
A todo el mundo le encanta como suena nuestro idioma y a muchos les gustaría poder defenderse en español.​

Pero al revés no ocurre igual, muchos hispanohablantes no sienten la necesidad de aprender neerlandés y lo consideran difícil…
En mi opinión, el neerlandés no es un idioma especialmente difícil aunque tiene sus cosillas, como todos los idiomas. El problema de no aprenderlo, cuando uno decide quedarse a vivir aquí, es que no se acaba nunca de entender la idiosincrasia del país ni a sus habitantes. Solo a través del conocimiento del idioma se pueden comprender las claves culturales que hacen que nos sintamos en casa. Hace unos días escuché decir a Mira Awad, una maravillosa cantante de Israel, que el idioma es el espejo de la cultura. Yo no podría definirlo mejor.​

Por último, después de tantos años viviendo en Holanda, ¿qué lugar le queda todavía por conocer y cuál es para usted, el más bonito que tiene este pequeño país?
¡Me quedan muchos lugares por conocer! Este país está lleno de rincones mágicos. Basta con pasear en bici por caminos salpicados de granjas centenarias con sus jardines impecables; perderse un domingo por una ciudad como Ootmarsum, que respira arte por los cuatro costados; descansar en uno de los innumerables lugares, llenos de encanto, y tomar un café con krentewegge; o, sin ir más lejos, en mi jardín, escuchar el canto del mirlo y ver pasar rauda una liebre esquiva.

¿El lugar más bonito? Yo diría que aquel donde uno se siente en casa.

Toma nota:​

María Belén Hernández es también traductora de neerlandés e inglés y coach de traducción jurídica ​
Si necesitas una traducción jurídica y jurada, puedes contactar con ella llamando al 0546 490152 o por email a info@vertaalservicespaans.nl

Más información en su página web

Este contenido ha sido patrocinado por el entrevistado y elaborado en exclusiva por Gaceta Holandesa

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