Entrevista a Ron Fouchier, virólogo y experto en gripe aviar

“Sólo conociendo bien al virus que podría causar una pandemia podríamos pararlo antes de que se extienda”

Con sus más de dos metros de altura, Ron Fouchier no pasa inadvertido ni entre sus compatriotas. Sus investigaciones tampoco. Este virólogo lidera un equipo de más de veinte personas dedicados a la investigación del virus de la gripe en el hospital universitario Erasmus de Róterdam. Desde hace más de dos décadas Fouchier estudia la evolución de la gripe aviar y la posibilidad de que alguna de las últimas cepas mute hasta lograr transmitirse entre humanos. Es de los que cree que sólo conociendo bien al enemigo se logra derrotarlo. Su especialidad no generaría polémica si no fuera porque hace seis años, las agencias federales de seguridad de Estados Unidos censuraron la publicación de sus hallazgos en las revistas científicas Nature y Science por miedo a que fueran utilizados como arma bioterrorista. Y es que tras años de experimentación con hurones en el laboratorio, Fouchier creó un nuevo virus H5N1 que sí se transmite por vía aérea, y que en el peor escenario posible, podría registrar una virulencia similar al de la llamada gripe española de 1918, que, según se estima, mató al menos a 50 millones de personas en todo el mundo. Si bien el estudio se publicó, la investigación ha permanecido suspendida hasta hace unos días, cuando Estados Unidos ha decidido volver a financiarla. Mientras, en 2013, una nueva cepa (H7N9) surgió en China que registró tres de las cinco mutaciones mencionadas por Fouchier en su investigación.

Ha pasado tiempo desde que crearon el virus que generó la enorme polémica, ¿cómo le ha afectado a su trabajo?

La situación por la que pasamos en 2012 tuvo un gran impacto en el equipo de investigación y en mí, por supuesto. Soy sólo un científico y no es mi intención aparecer en los medios de comunicación todo el tiempo: es evidente que si esto pasa en alguna ocasión para celebrar una buena noticia es estupendo pero si lo que te toca es estar en el punto de mira, no es nada agradable, sobre todo cuando te colocan en una posición totalmente injusta y tienes que defenderte. Algunas personas quieren censurarnos por lo que hicimos si bien ha sido todo investigación científica sin más. Después de pelear duramente con las autoridades norteamericanas durante seis meses, finalmente logramos que nuestros hallazgos estén donde deben, publicados en fuentes científicas de libre acceso.

Por ahora no parece que nadie haya usado su investigación para crear un arma biológica, ¿no es así?

Nadie la ha usado para nada malo, como muchos auguraban, sino todo lo contrario, la información ha sido utilizada para propósitos científicos positivos. A pesar de todo, durante los últimos seis años la NIH (Agencia Nacional de Investigación Médica de EEUU) ha seguido sin poder financiar proyectos para investigar más en este sentido, hasta la semana pasada, cuando por fin Estados Unidos ha permitido que sigamos adelante. La Unión Europea se había mostrado cautelosa pero finalmente lo ha aprobado también, antes que los americanos. Durante estos seis años la única investigación que se ha estado haciendo parecida a la nuestra ha sido en China. Y el problema es que Occidente no tiene acceso y no sabemos cómo lo están haciendo allí, o si cuentan con las medidas de seguridad necesarias en sus laboratorios. He visto algunos yo mismo y puedo decir que sí, pero la certeza no la tenemos porque no son abiertos con sus investigaciones. Yo quiero que esta investigación siga pero también quiero que se haga de una manera transparente.

Hurones en el laboratorio del hospital de Róterdam. Foto: Wired

Durante la investigación se modificó genéticamente el virus de la gripe aviar H5N1 en hurones. Adquiriendo distintas mutaciones lograron dar con la que hacía que se transmitiera por el aire entre mamíferos, sin un huésped intermedio. Ninguno de los hurones receptores murió tras la infección. Con este nuevo virus Fouchier y su equipo del Erasmus de Róterdam demostraron que el H5N1 puede adquirir la capacidad de transmitirse por el aire y por lo tanto constituir un riesgo de pandemia de gripe humana.

Y entre tanto ha surgido un nuevo virus que responde a las mutaciones que ustedes predijeron en su artículo años antes...

En 2012 publicamos las cinco mutaciones que necesitaba el virus H5N1 de la gripe aviar para convertirse en un virus transmisible por vía aérea (por lo tanto, con capacidad para contagiarse entre personas al igual que cualquier otro virus de la gripe). Y en 2013 apareció en China este otro nuevo, el H7N9. Hasta ese momento China se había cuidado mucho de reportar los brotes anteriores de gripe aviar pero curiosamente, en esta ocasión, tras detectarse un par de casos, el Gobierno lo comunicó inmediatamente a la OMS, con la secuencia completa del genoma del virus. Nosotros creemos que lo hicieron porque habían leído nuestros artículos, donde se puede ver cómo este nuevo virus ya tenía tres de las cinco mutaciones de las que nosotros hablábamos. Estamos casi seguros de que no habrían sido tan comunicativos si no hubiesen conocido esta información previamente. Claramente estaban preocupados de que el país pudiese encontrarse a las puertas de una pandemia de enormes proporciones, con un virus capaz de transmitirse por el aire. Nunca antes informaron sobre los brotes de SARS tan rápidamente y callaron totalmente el de H5N1, así que en esta ocasión debían tener razones muy serias que les empujaron a hacerlo.

¿Se puede medir la tasa de letalidad de una pandemia por gripe aviar?

Las tasas de letalidad son muy difíciles de calcular para un virus de la gripe porque sólo conocemos los casos severos que acuden al hospital. Puede haber miles de afectados que se contagien pero que sólo tosan y estornuden sin necesidad de ir al médico. O puede no haber ningún enfermo leve. De lo que tenemos la certeza es de que se trata de una infección muy virulenta. De los que van al hospital, la mitad muere, eso sí lo sabemos. Cuando analizamos esto con los animales de laboratorio, ya sean ratas o hurones, podemos decir que la virulencia de este virus podría ser similar a la de la llamada gripe española de 1918 que acabó con la vida del 2 por ciento de la población mundial (se estima que fallecieron al menos 50 millones de personas y que un tercio de la población total se infectó). Viéndolo así, uno puede entender que este virus sea utilizado como arma para un ataque bioterrorista, pero de nuevo, no sabemos cuánta gente haría falta infectar para que uno muriera. Quizás nuestro experimento no habría causado ni una sola muerte humana, no podemos saberlo porque trabajamos con hurones que, aunque guardan similitudes en su respuesta a la infección por gripe, no tienen nada que ver con nosotros.

Ron Fouchier, en un momento de la entrevista. Foto: Nacho Calonge

En su artículo revelan que los animales que fueron previamente infectados con otras cepas de la gripe desarrollaron inmunidad frente a esta tan virulenta del H5N1. ¿Se podría trasladar esto a los humanos?

De nuevo, no podemos saberlo. En la epidemia de 2009 la gente que había estado expuesta antes de 1957 a virus relacionados resultaron ser inmunes. Estaban protegidos. Pero los niños lo sufrieron mucho. Y en el caso de los pacientes hospitalizados por H5N1 hace unos años, todos ellos habían pasado alguna otra gripe antes en su vida, y a pesar de todo, la mitad murió. Así que si bien debe existir algún tipo de inmunidad cruzada también está claro que no funciona en todos los casos.

Pensando en la gran pandemia de 1918 ¿Qué nos enseña la historia sobre los brotes que ha habido de gripe aviar en humanos?

La gripe de 1918 tuvo su origen en un virus de gripe aviar, así ha ocurrido siempre con todas las pandemias de gripe en humanos. En algún momento ese año, un virus que hasta entonces se transmitía sólo entre animales pudo penetrar en un humano y logró adquirir la capacidad de transmitirse por vía aérea, a través de la tos o del estornudo. En 1957, otro virus de gripe aviar también logró introducirse en humanos y ocurrió lo mismo. Y en 1968 otra vez. El de 2009 es el único caso en el que sabemos que antes de los humanos, el virus de la gripe aviar pasó a los cerdos. Lo que la historia nos muestra es que las mutaciones de los virus que vemos ahora son similares a la del virus de 1918 que mató a tanta gente. El virus H5N1 se descubrió en 1997 en un mercado de aves de Hong Kong: entonces fue la primera vez que comprobamos que un virus de gripe aviar había logrado contagiar a un humano y la gente empezó a morir de eso. La OMS alarmó de que podría producirse de nuevo una pandemia pero como no pasó, y ya llevamos 22 años sin que pase, es fácil imaginar que ya nunca va a ocurrir. De ahí que nuestra investigación sea tan relevante, porque muestra que, en teoría, sí puede pasar, que el virus puede mutar como lo hicieron sus predecesores.

Ustedes defendían que su investigación serviría para crear vacunas que pudieran frenar los efectos de una futura pandemia, pero si el virus no deja de mutar ¿qué probabilidades tienen de dar con aquél que podría provocar esta crisis humana?

Las predicciones acerca de lo que podría pasar son difíciles de hacer. En teoría, un virus necesita cinco mutaciones para llegar a ser transmisible por el aire pero no podemos saber si esto va a pasar primero en pollos, por ejemplo, o directamente en humanos. Y en caso de que pasara en humanos, la probabilidad de que se extienda aumenta si el que se infecta es alguien con un sistema inmunólogico muy débil, una persona enferma de SIDA, por ejemplo, o de cualquier otra enfermedad crónica. Con H7N9 la historia es bien distinta: cuando surgió en pollos hace cinco años, este virus ya tenía tres de las mutaciones que nosotros investigamos, así que en teoría sólo le harían falta dos o tres para transmitirse por vía aérea. Yo diría que las probabilidades de que este virus aumente su transmisibilidad son enormes, pero no puedo especificar más hasta que no lo estudiemos.

Enfermos infectados de gripe aviar en la pandemia de 1918, la más virulenta que se ha vivido hasta hoy, con al menos 50 millones de víctimas. © AGE Fotostock

Cuando se le pregunta a la gente sobre las amenazas actuales de la humanidad, a menudo se mencionan la guerra nuclear, el cambio climático, la inteligencia artificial, pero la gripe aviar parece relegada ¿por qué?

La gente de la calle quizás no lo mencione pero a nivel gubernamental sin duda sí lo es: en todos los países, sin excepción, una pandemia vírica está la primera en la lista de amenazas nacionales. Y si los individuos no lo ven igual puede ser porque no pueden hacer nada para evitarlo y también, porque hace cien años desde que estalló una pandemia de enormes proporciones. Después de aquel episodio, los brotes han sido más leves. El SIDA fue otra amenaza en su momento, pero afectaba a grupos de población más definidos. Si hubiésemos padecido una crisis grave hace poco, te aseguro que la gente lo recordaría y lo situaría en primer lugar entre sus amenazas, como pasa en países de África con el ébola. La gente es muy consciente del peligro. Todo el mundo tiene claro que la mayor amenaza para la humanidad es una pandemia pero al mismo tiempo existe mucho miedo de investigar más sobre ello y de invertir para limitar su impacto.

¿Cómo se limita el impacto de algo que, en caso de ocurrir, se transmitiría al mundo entero en pocos días?

En 2003 se logró, por primera vez en la historia, frenar una pandemia: la de SARS. Contagió a 9.000 personas y mató a casi 800. Si no hubiésemos hecho nada se habría extendido por todo el mundo y las cifras de afectados habría sido muchísimo mayor. Con una tasa de letalidad del 10 por ciento, podría haber acabado con una décima parte de la población mundial (700 millones de personas). Pero no pasó porque lo paramos a tiempo. Y es que este virus se transmite por contacto y la persona sólo empieza a contagiar después de enfermar, por lo que es más sencillo de detectar que en el caso de una gripe. A todos los enfermos se les pudo poner en cuarentena antes de que infectaran a los demás. Lo mismo pasa con el ébola. Es horrible lo que está pasando ahora en África Occidental y Congo pero el resto del mundo no lo ve como una amenaza porque se puede frenar trazando a las personas infectadas y separándolas del resto, sin entrar en contacto con ellos. En ambos casos, un buen diagnóstico y las instalaciones suficientes para aislar a la población infectada sirven para parar su expansión. Y la buena noticia es que estos mecanismos funcionarían para la mayor parte de los virus que conocemos.

De acuerdo, pero esto no vale para la gripe.

No, en el caso del virus de la gripe no podemos esperar sentados a que el virus dé la cara porque ya habrá infectado a mucha gente. Hay que pararlo antes de que surja. Por eso es fundamental poder seguir haciendo esta investigación experimental para conocer cuáles son las primeras características de un virus pandémico. Y si las entendemos podremos pararlo antes de que se extienda porque una vez que pase es imposible. Lo que ya sabemos es que estos virus peligrosos están siempre en los cerdos y en los pollos, así que lo primero que hay que hacer es monitorizar las granjas avícolas y de cerdos constantemente. En China, cuando apareció el H7N9, se vacunaron a todos los pollos del país y desde el año pasado se han registrado muy pocos casos en pollos y ninguno en humanos. Este es un país especialmente sensible a la gripe aviar por el tipo de granjas que tienen: en ellas las gallinas y los cerdos están al aire libre y se mezclan mucho con otras granjas y con las aves salvajes que son las portadoras originales de la gripe aviar. Y aunque esto ha sido así siempre, cuánto más aumenta la población mundial, más lo hace también la de animales y con una densidad mayor el riesgo de contagio aumenta.

Entonces, según usted, la vacuna, en caso de pandemia, ¿no serviría para nada?

Hacer una vacuna contra la gripe que sea eficaz es relativamente sencillo, el problema es tenerla a tiempo. Aunque las vacunas que existen hoy en día contra la gripe no son perfectas, probablemente sí funcionarían para frenar una pandemia. El problema es que si estalla un brote ahora, la vacuna no estaría disponible hasta dentro de unos nueves meses, y ya no serviría de mucho. Algunos países tienen stock de estas vacunas. Estados Unidos tiene almacenadas más de 250 millones de vacunas contra el H5N1 y lo mismo para el H7N9 así que si mañana uno de estos virus pasa a ser respiratorio, ellos pueden salvar a su población.

Estados Unidos tiene almacenadas más de 250 millones de vacunas contra el H5N1 y lo mismo para el H7N9 así que si mañana uno de estos virus pasa a ser respiratorio, ellos pueden salvar a su población.

Pero hablamos de un problema de salud pública global, ¿qué opina de intentar paliarlo así?

La Organización Mundial de la Salud ha recomendado que se produzcan vacunas contra la gripe aviar pero ya depende que cada país que decida o no invertir en fabricarlas. Estados Unidos ha pagado mil millones de euros para cubrirse las espaldas. ¿Las usarán? Y ¿serán eficaces? No lo sabemos. Pero al menos han hecho algo para evitar una posible pandemia, como Canadá, Australia, Japón...mientras la Unión Europea no ha hecho nada. Ahora, si me preguntas mi opinión personal al respecto, no estoy de acuerdo con que se almacenen millones de vacunas por si acaso. Es demasiado caro y la incertidumbre es muy grande. Lo importante es invertir en un mecanismo que responda muy rápidamente cuando una pandemia estalle. Y eso no está pasando ahora mismo. La Unión Europea debería ponerse a trabajar para crear un sistema que responda en dos meses como máximo, ya sea en prevención en las granjas o para atajar el problema con una respuesta rápida en caso de que llegue a la población.

¿Es urgente actuar?

Sí, lo es. Históricamente, las pandemias de gripe se han producido cada 20 ó 25 años así que podemos saber, con toda seguridad, que habrá más. La última fue muy suave, si la siguiente es muy severa los efectos pueden ser devastadores. Por eso investigar en prevención es fundamental y a largo plazo servirá para salvar la vida de mucha gente.

 

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