Las siete vidas de los estudiantes de secundaria

Desde finales de los años sesenta, los Países Bajos cuentan con un modelo educativo distinto del de la mayoría de Europa y opuesto al de anglosajones como Gran Bretaña o Estados Unidos. En lugar de ser un sistema universal de enseñanza secundaria al que acceden de forma directa todos los alumnos de primaria, éste se divide en siete ramas a las que son derivados en función de los resultados y capacidades académicas, obtenidos a lo largo de los años de colegio y combinados con la nota de un examen final de ámbito estatal. En los profesores de los últimos años de primaria recae la responsabilidad de determinar el futuro académico de los estudiantes, una decisión cada vez menos vinculante gracias a una mayor flexibilidad en el sistema pero que desde el año pasado vuelve a generar polémica.

​Al igual que otros países germánicos como Austria o Alemania, los Países Bajos es uno de los pocos europeos en los que el futuro académico de un estudiante se decide a una edad temprana. A los doce años, los alumnos deben realizar un examen estatal (el llamado CITO es uno de los más populares) que, junto con la recomendación recibida por su colegio, les da acceso a un tipo de educación secundaria, de formación profesional o más académica, que

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