HOLANDA INTERIOR

Cómo un otoño gris nos enseña a superar una crisis

Me despierto la mañana de uno de los últimos días de septiembre. Miro por la ventana y el cielo está cubierto por nubes de color gris. Llueve de forma abundantemente y ya no hay forma de negar que las temperaturas comienzan a quedarse estancadas en un rango limitado que no rozarán, hasta dentro de muchos meses, los veinte grados. En el país de donde vengo el sol de otoño también brilla y aún calienta en las horas centrales del día. Ese país es, desde que decidí emigrar, siempre una promesa y un objeto de comparación. A veces gana y a veces pierde, pero los primeros días del otoño, cuando miro por la ventana, ese país siempre gana.

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