Zwarte Piet, un paje políticamente incorrecto

Como cada Noviembre llega a las costas de los Países Bajos el barco de San Nicolás acompañado por su ayudante Zwarte Piet (el negro Pedro), y con ellos llega también la polémica y el debate sobre el carácter supuestamente racista de esta figura que, además de cargar con los regalos de San Nicolás y descolgarse por chimeneas para repartirlos, cumplió durante años la ingrata tarea de servir de “azote” de niños indisciplinados. Tarea que combinaba con su función de “hombre del saco”, ya que según la leyenda, el mal comportamiento se castigaba con ser enviado a España dentro del famoso fardo que cargaba el paje.

Con el tiempo, Zwarte Piet evolucionó hasta convertirse en el gran amigo de los niños. Un personaje entrañable, algo torpe y simpático, que reparte caramelos, redacta poemas o prepara sorpresas para acompañar los regalos. Pero cuyo look, de esclavo o como mínimo de criado africano del siglo diecisiete, lleva años en el centro de esta discusión. Una discusión que tiene su origen en el pasado esclavista de los Países Bajos, y que, contrariamente a lo que se pueda creer, no es nueva: en los años ochenta, grupos de activistas de las antiguas colonias ya pidieron que se abandonara el maquillaje oscuro que lo caracteriza.

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Patricia Narváez es asesora jurídica, escritora y colaboradora de Gaceta Holandesa

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