Cincuenta notas para un canon holandés

Los que lo elaboraron prefieren asemejarlo a la composición musical que a un listado de preceptos sobre la identidad holandesa. Y es que por canon se pueden entender ambas acepciones, si bien uno tendería a pensar en la segunda al saber que éste se entrega a todo aquél que adquiere la nacionalidad neerlandesa y se enseña en las escuelas de primaria de todo el país. Creado hace algo más de una década, los 50 hitos y personajes que lo conforman pretenden reflejar los rasgos fundamentales de la cultura y la historia de Holanda, por lo que conocerlo supone “un buen comienzo” para entender los Países Bajos, según afirma unos de los expertos que participó en su elaboración. En un momento en el que las identidades nacionales recobran relevancia, sus creadores insisten en que se trata de una lista viva, abierta, donde caben las páginas negras de la Historia y que debe adaptarse al paso del tiempo: una pieza musical en evolución, aunque para muchos suene a himno nacional.

Si a los hispanohablantes que viven en Holanda les preguntaran por cuatro nombres o rasgos de la cultura neerlandesa, nadie dudaría en mencionar a Guillermo de Orange, Anne Frank, los molinos de viento y su tradición comerciante. Pero la cosa empieza a complicarse cuando el listado se amplía y debe recoger hitos históricos acontecidos miles de años atrás y otros que reflejen todos los ámbitos del conocimiento, desde las artes hasta la economía o la política. Este encargo es el que recibieron hace doce años un grupo de ocho académicos, a quienes el Gobierno holandés les pidió idear un canon que reflejase qué es Holanda de manera cronológica. “Estaba destinado a la educación primaria porque el modelo de enseñanza actual, dividido por temas y en bloques diferenciados, impide que los niños tengan una noción cronológica de los hechos más importantes de la historia de Holanda” explica Hubert Slings, filólogo neerlandés y Secretario de la comisión independiente encargada de elaborarlo. Formada por cuatro historiadores, un matemático, un filósofo, una socióloga y un geógrafo, la comisión se puso manos a la obra. Como primer reto se propusieron presentar cada uno su particular lista con los 40 hitos imprescindibles para entender Holanda y “todos coincidieron en más de la mitad” relata Slings, “pero después llegó el debate sobre el resto de puntos, hasta que logramos presentar una primera versión seis meses después, en verano de 2006, con 50 ventanas. Fue un año intenso”. Sus autores prefieren hablar de ventanas en lugar de puntos o entradas, porque consideran a cada uno de ellos el punto de partida para conocer más sobre un tema específico y más amplio sobre Holanda. Pero el primer intento no fue el definitivo y en el documento final, presentado en enero de 2007, había desparecido la imprenta y se había incluido al conocido astrónomo Christian Huygens, “se decidió cambiar uno por otro porque entendimos que la imprenta ya estaba representada en otros hitos como la Biblia en neerlandés o el Atlas Maior y por el contrario, en el aspecto de la investigación científica faltaba, sin duda, un nombre esencial como el de Huygens” detalla Hubert Slings.

El póster del Canon de Holanda. © Entoen.nu

 

Catorce capítulos con sus páginas negras

En su página web, los creadores de este listado enumeran los catorce temas principales que podrían componer un libro sobre los Países Bajos y a los que hacen referencia al menos un par de los elementos del canon. El país como territorio ganado al mar; como potencia colonial, como enclave comercial así como la construcción de un Estado-nación con una monarquía parlamentaria y su papel en la periferia del Imperio Romano. Todos estos aspectos se entrelazan en hitos y rasgos elegidos como las inundaciones de 1953, el puerto de Róterdam, Indonesia o los atlas que la familia Blaeu de Ámsterdam produjeron en el siglo XVII y que tuvieron un gran reconocimiento a nivel mundial. Del mundo de las artes y las ciencias no podían faltar nombres como el filósofo Spinoza, los pintores Rembrandt y Van Gogh, el pensador Erasmo de Róterdam; la feminista y médico Aletta Jacobs; la escritora Annie M.G.Schmidt, creadora de los personajes Jip en Janneke, y los miembros del movimiento artístico del Stijl. “Aunque de primeras pueda no parecerlo, intentamos minimizar el sentimiento de orgullo patrio. Queríamos presentar una historia con la que el holandés se sienta reconocido, también a través de sus páginas negras como la esclavitud, la explotación infantil o Srebrenica” aclara Slings. Este último fue uno de hitos más peliagudos y que más debate suscitó entre los académicos. Mientras muchos no le veían sentido a incluirlo, para otros reflejaba una forma de actuar típicamente holandesa y debía aparecer. Se trata de la masacre que tuvo lugar en la localidad bosnia de Srebrenica el verano de 1995, durante la guerra de Yugoslavia. Al parecer, el batallón holandés de los cascos azules de Naciones Unidas, presente en la zona cuando ocurrió la tragedia, no hizo lo necesario para evitarlo. El informe que desató la controversia, liderado por el historiador Hans Blom, entrevistado por Gaceta Holandesa, provocó la caída del gobierno holandés y un sentimiento de vergüenza generalizado entre la población. “A nadie le agrada incluir páginas negras en su historia y sobre esta se discutió mucho pero finalmente se incluyó porque consideramos que tipifica muy bien un rasgo típico de los holandeses en la escena internacional y es el de querer ser siempre el mejor de la clase y servir de ejemplo. Este episodio oscuro en la guerra de Yugoslavia dejó una huella profunda en Holanda y nos sirvió de elección para entender que las buenas intenciones no siempre dan lugar a buenos resultados” explica Hubert Slings.

Disfrazado de nombre propio, otro de los capítulos que sacaría los colores a los holandeses es el del colonialismo, primero a través de la Compañía de las Indias Orientales y décadas después en Indonesia. Se trata de la obra Max Havelaar de Multatuli, seudónimo del funcionario holandés Eduard Douwes Dekker, quien en 1860 escribió esta novela muy crítica con la explotación de los holandeses a la población indígena. Hoy en día, Max Havelaar es una de las obras cumbres de las letras neerlandesas.

Una ventana para cada holandés

Aunque la intención fue la de reflejar la identidad de toda una sociedad, una de las críticas que recibió el canon fue la de centrarse en el Randstad. Si bien arranca con la mención a los restos megalíticos de Drenthe, la lista recoge nombres de personalidades que forjaron su fama en el oeste del país, algo de esperar teniendo en cuenta que, históricamente, es en estas regiones donde ha habido una mayor prosperidad económica. Por eso sorprende encontrar a Eise Eisinga, que con su planetario de 1774, el más antiguo del mundo y que todavía se puede visitar en su casa de Friesland, se le hace un guiño a las relegadas provincias del norte. Si cada holandés debe poder reconocerse en al menos uno de los puntos, como filólogo, Hubert Slings elige tres esenciales para él: “Willem van Orange, una figura esencial en la historia de Holanda; Aletta Jacobs, quien hizo mucho en el siglo XIX por la emancipación de la mujer y la sanidad en nuestro país y el texto “Hebban olla Vogala”, en neerlandés antiguo, que con más de mil años de antigüedad es un homenaje a nuestra lengua, a su desarrollo y que para mí simboliza el elemento que nos une a todos los que vivimos en Holanda, seamos de donde seamos”. Hablando de lengua, el canon está traducido a otros ocho idiomas, todas ellas traducciones de estudiantes extranjeros que, voluntariamente, han querido hacerlo más accesible a más gente. Todavía queda pendiente una versión española.

Cánones por doquier

Tras la publicación del canon, muchos otras versiones regionales surgieron de holandeses que quisieron revisar su historia local y más cercana. Los creadores del nacional celebran esta proliferación ya que encaja con su idea de no imponer una única visión de la historia, algo que puede desprenderse del término “canon”. “Es una propuesta abierta, una lista viva, que debe revisarse y adaptarse. Nuestra intención es que este listado se enseñe en las escuelas como la base para un debate común y no como una imposición” insiste Slings. A pesar de haber sido redactado por una comisión independiente del Ejecutivo de aquella época, el Canon van Nederland es hoy una herramienta que el mismo gobierno de Mark Rutte utiliza para unificar posturas en torno a la identidad holandesa. En el apartado sobre la promoción cultural del acuerdo de Gobierno alcanzado en 2017, los partidos se comprometen a “aumentar el conocimiento sobre la Historia, los valores y las libertades que compartimos. […] Son anclajes de la identidad holandesa en tiempos de globalización e incertidumbre. […] El canon nacional cobra, en este sentido, un gran protagonismo”.

A las versiones regionales se ha sumado, años después, uno nuevo: el llamado “canon con la c minúscula”. En él, etnólogos de la universidad de Ámsterdam enumeran cincuenta canciones, cuentos populares y fragmentos de películas de la cultura popular holandesa con el fin de “devolver la Historia a la sociedad y a la educación” tal y como reza la reseña del libro que los contiene. “Una de las tareas más complicadas fue la de ajustarse al límite de cincuenta entradas pero nos pareció esencial para que el canon fuese una herramienta útil y sencilla de enseñar por los profesores de primaria” comenta Slings, mientras señala que otros países como Dinamarca también tienen el suyo propio, si bien el danés es más amplio y está dividido por temas. En el caso del holandés, la intención es mantenerlo en cincuenta y revisarlo periódicamente para que no pierda relevancia. Según explica Hubert Slings, a lo largo de estos meses se está llevando a cabo una encuesta para conocer su eficacia en la escuela y la opinión de los estudiantes sobre él. Con los resultados en la mano, una nueva comisión lo revisará a lo largo de 2019, “y estoy seguro de que se realizarán modificaciones porque han pasado casi doce años. Por ejemplo, por aquel entonces no se sabía nada de los efectos de la extracción de gas en Groningen y eso es algo que habrá que añadir a la ventana sobre la producción gasística de Holanda. Y también habrá que eliminar la imagen de héroe de Michiel de Ruyter que presentamos y que en la última década se ha oscurecido por su implicación en la trata de esclavos” confiesa. Mientras unas ventanas se abren otras se decidirán cerrarse, siempre con la idea de mantenerlo breve y flexible. Y a esta forma de definir un país y su cultura se refieren sus autores en el documento con el que presentaron el canon en 2007. Tan distintivos parecen ser los elementos que lo componen como la forma en la que estos se seleccionaron: mediante consenso. Un año tardaron los ocho académicos en llegar a una conclusión, y de ello se enorgullecen al describir el proceso como “la manera en la que los holandeses han mantenido sus pies secos durante años: a través del trabajo colectivo. Ni fue instaurado por decreto por una autoridad central, ni su contenido se votó en un referéndum. Se hizo de la manera más típicamente holandesa: sentando a la mesa a un número de especialistas para que debatieran durante un año e incorporando las opiniones de la gente a través de una web abierta a la discusión”. Aludiendo a la expresión de los pies, Slings no duda en afirmar que luchar contra un enemigo común unifica a un pueblo. El agua, su eterno rival, es el hilo conductor de la historia de Holanda, y por qué no pensarlo, podría ser la primera de las ventanas de un nuevo canon revisado. Si así se decide por consenso.

Ventanas del canon de Holanda, por orden cronológico:

Construcciones megalíticas
Las fronteras del Imperio Romano
Willibrord, monje inglés del año 650
Carlomagno
Hebban olla vogala
Floris V, conde de Holanda
Liga Hanseática
Erasmo de Rotérdam
Carlos V
La Revolución Iconoclasta
Guillermo de Oranje
Formación de la república de los Países Bajos
La Compañía holandesa de las Indias Orientales
El pólder Beemster
Los canales de Ámsterdam
Hugo de Groot
Statenbijbel o Biblia vernácula
Rembrandt
Atlas Maior de Blaeu
El almirante Michiel de Ruyter
Christian Huygens
Spinoza
La esclavitud
Los palacios de verano
El astrónomo Eise Eisinga

Los patriotas
Napoleón Bonaparte
Guillermo I de Holanda
El primer ferrocarril
La Constitución
Max Havelaar
Oposición a la explotación infantil
Vincent van Gogh
Aletta Jacobs
La Primera Guerra Mundial
De Stijl
Los años de la crisis
La Segunda Guerra Mundial
Anne Frank
Indonesia
Willem Drees
La gran inundación
La televisión
El puerto de Róterdam
Annie M.G. Schmidt
Surinam y las Antillas holandesas
Srebrenica
Diversidad en Holanda
La extracción de gas
Europa

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