Viaje al corazón del cinturón bíblico holandés

Desde hace décadas, Holanda exporta una imagen de país multicultural y avanzado que casa muy bien con la vida de las grandes ciudades del Randstad, pero que deja de lado casi dos tercios de su territorio. Mientras los miles de turistas que visitan Ámsterdam a diario corroboran estos estereotipos, las regiones más rurales, más calvinistas y cerradas, se quedan para los holandeses y los extranjeros más atrevidos. Entre ellas se encuentran las que forman parte del llamado Bible Belt, un cinturón bíblico que recorre el país de este a oeste y donde las tradiciones de la religión protestante todavía dominan la vida diaria. A un menor consumismo y una mayor cohesión social se suman las misas de domingo y el recelo al diferente. Gaceta Holandesa ha viajado al núcleo del Bible Belt, el pueblo de Staphorst, donde casi la totalidad de la población es protestante y de los cuales un tercio se declara ortodoxo.

​Granjas impecables se suceden en la carretera de entrada a Staphorst, la llamada capital del Bible Belt, al norte de Holanda. En este pueblo del interior la vida pasa despacio y nada hace pensar que aquí se vive diferente. Solo cuando alguna que otra mujer vestida de oscuro, con falda y cofia, sale de uno de los comercios del centro, la

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