Aseguradoras: el otro mercadillo navideño

Por estas fechas las ciudades del norte de Europa se llenan de mercadillos con olor a vino dulce y puestos de artesanía. Menos visible pero tan tradicional como estos es el bazar de logotipos, pólizas y prestaciones que las 38 aseguradoras médicas, entre las que no podía faltar Hema, ponen en marcha en esta época en Holanda. Y es que nueve de cada diez habitantes contratan una póliza obligatoria que tienen derecho a cambiar al término de cada año natural, una oportunidad que ninguna de ellas desaprovecha para ofrecer hasta casi cuarenta opciones diferentes. Hace una semana anunciaron el precio de la póliza básica para 2018, y la mayor parte lo sube. En una entrevista en De Volkskrant a los directores de las cuatro principales aseguradoras del país, estos defienden que la subida es necesaria para no agotar sus reservas y critican un modelo sanitario que según ellos gasta demasiado y “pronto será impagable”.

​Desde que en 2006 cambiara el sistema de financiación de la sanidad en Holanda y los mayores de 18 años tuvieran la obligación de contratar un seguro médico, el precio a pagar por habitante no ha dejado de aumentar. Para 2018, las principales aseguradoras han anunciado una subida de 2,16 euros de media para la póliza básica, situándose en torno a los 117,73 euros al mes. Según explicó al diario De Volkskrant, Ruben Wenselaar, director de Menzis, una de las cuatro grandes: “la póliza es el gasto más visible pero esto es sólo un cuarto del total. ¿Qué habitante sabe que cada año gasta 5.700 euros en salud?”. Este coste incluye el porcentaje que cada empresa u organismo abona por cada trabajador, los 385 euros de la franquicia obligatoria, así como la parte correspondiente que cada ciudadano abona en impuestos. El Gobierno cubre los gastos médicos de la población dependiente, los menores de 18 años y los pacientes que requieren cuidados prolongados, una cantidad que supone un tercio del Presupuesto General del Estado, algo que según las cuatro aseguradoras principales, conduce a un sistema impagable. Al aumento de la población inactiva mayor de 65 años se suma un sistema ineficiente, según Ton Kilphuis de VGZ, “basado en diagnósticos innecesarios y rutinas que generan más gastos”. Listas de espera que se alargan, medicinas cada vez más caras y sueldos más altos hacen que el coste total suba. Para Wenselaar, una manera de ahorrar pasa por tecnificar el sistema, favoreciendo que cada vez más controles y tratamientos se realicen a domicilio, como la quimioterapia en pacientes con cáncer. “Este tipo de soluciones son muy acertadas porque benefician tanto al paciente, que no tiene que salir de su casa, como al hospital, que ahorra costes. Algunos hospitales ya lo ofrecen aunque es algo muy nuevo, que apenas lleva un año” declara Mischa Stubenitsky, portavoz de la Asociación Neerlandesa de la Lucha contra el Cáncer (KWF), quien añade que “el paciente tiene libertad de decidir si lo hace desde casa o en el hospital y así debe seguir siendo”.

Infografía con todas las aseguradoras que hay en Holanda. Las cuatro más grandes aseguran al 88% de la población mayor de 18 años. Fuente: Zorgkiezer
Infografía con todas las aseguradoras que hay en Holanda. Las cuatro más grandes aseguran al 88% de la población mayor de 18 años. Fuente: Zorgkiezer

Pólizas a examen

“Ahora estamos hasta arriba de trabajo, aunque el estrés llega en unas semanas, a finales de diciembre, porque la gente siempre decide cambiarse de seguro cinco días antes de que acabe el año” comenta Wim Vis, portavoz de la plataforma Zorgkiezer, que asiste a sus clientes en la elección del seguro médico que mejor se adapta a su estilo de vida. Aunque, por ley, las prestaciones de la póliza básica son las mismas para todos y las aseguradoras tienen la obligación de aceptar a todo el mundo sin discriminar por edad o estado de salud, la letra pequeña marca la diferencia. Consultas adicionales de fisioterapia, ortodoncia, el coste alto de algunos medicamentos o la cobertura en un determinado número de hospitales pero no en todos puede provocar un cambio radical en la atención sanitaria que alguien reciba durante todo un año. “Hay varias aseguradoras que ofrecen un paquete básico más barato que el resto y que puede ser atractivo para una persona sana que no suele ir al médico” explica Wim Vis, “pero si en algún momento del año tiene que ir a urgencias, por ejemplo, se puede encontrar con que un hospital no le acepte porque no es uno de los 60 que incluye su póliza, de los 580 que hay en el país. Eso puede pasar”. No obstante, una vez que ha cruzado la puerta, el paciente recibe el mismo tratamiento sin importar el seguro que tenga contratado.

​Cada año un siete por ciento decide cambiarse de seguro, una decisión motivada por varias razones: “Algunos pueden necesitar un tratamiento con el dentista o más horas de fisioterapia porque han empezado a hacer un deporte mientras que otros buscan revisar su póliza porque les sale cara” aunque existen aquellos que nunca le echan un vistazo “porque lo han contratado con el resto de compañeros de trabajo para recibir un descuento, y de repente se percatan de que tienen la póliza más completa por lo que el ahorro no es tal” explica. Calcular la probabilidad de que ocurra una fatalidad o de que haya que someterse a un tratamiento imprevisto es la baza con la que juegan los seguros médicos para ofrecer los paquetes extra que incluyen desde servicios de óptica hasta medicina alternativa. “Mi hija tiene un paquete básico y el año pasado tuvo un accidente jugando al hockey por lo que durante todos estos meses hemos tenido que pagar las consultas del fisioterapeuta de nuestro bolsillo” detalla Wim Vis.

​Por otro lado, aunque el margen de beneficio del paquete básico es, según Zorgkiezer, nulo, lo cierto es que nunca antes la diferencia entre el más barato y el más caro había sido tan grande: “Es la primera vez que vemos que entre el paquete básico de la aseguradora más barata y el de la más cara existe una diferencia de 380 euros al año, una cantidad nada deleznable” asegura Wim Vis. “Y lo que sorprende es que son las aseguradoras más grandes las que más han subido el precio, cuando debería ser al revés. Todos están pendientes de mantener sus reservas cubiertas” concluye.

 

La fisioterapia es una de las especialidades que sigue generando debate: aunque forma parte del paquete básico, en la mayor parte de los casos sólo está cubierto parcialmente. Foto: Pixabay
La fisioterapia es una de las especialidades que sigue generando debate: aunque forma parte del paquete básico, en la mayor parte de los casos sólo está cubierto parcialmente. Foto: Pixabay

Los pacientes con enfermedades crónicas, otro cantar

Según el Instituto de Salud Pública y Medio Ambiente holandés (RIVM), se prevé que, para 2030, siete millones de personas en Holanda padezcan algún tipo de enfermedad crónica, entre ellas la obesidad. Para todos ellos, la póliza básica y general no cubre su atención sanitaria, un extra que el Gobierno se encarga de sufragar por dos vías: a través de compensaciones a las aseguradoras y financiando a los ayuntamientos, sobre quienes recae la atención continuada y a domicilio de las personas dependientes desde 2016. “Los pacientes con enfermedades crónicas o personas mayores gastan más en salud, pero al recibir una buena compensación del Estado, ahora se ha convertido en un colectivo atractivo para las aseguradoras” explica Wim Vis, quien detalla que algunas como VGZ ya están digiriendo su publicidad a las personas mayores, que suelen ser los más reticentes a cambiar de seguro. Para pacientes con enfermedades como cáncer, la situación no está tan clara. Si bien no tienen que pagar de su bolsillo nada del tratamiento, según Mischa Stubenitsky, los ‘médicos de cabecera suelen advertirles de su alto coste y en ocasiones pueden no recetar algunos medicamentos por ser demasiado caros: “El coste del tratamiento no debería discutirse con el paciente que padece cáncer y lo más importante: todos deberían tener acceso a su medicación por muy cara que sea, algo que hoy no ocurre”. Mischa va más allá e incluye a las empresas farmacéuticas en el debate argumentando que “en el alto precio sabemos que hay mucho margen de beneficio, por eso demandamos que éste se sufrague y se rebaje para hacerlo accesible a todo el que lo necesite. Ocurre cada vez más a menudo que los hospitales no están dispuestos a facilitar un determinado fármaco a un paciente porque es demasiado costoso. Y eso no puede pasar” asegura.​

Con un incremento de las enfermedades crónicas, en parte porque en la lista se incluyen algunas como la obesidad que hace décadas no se consideraban como tal, la cuestión radica en el principio de solidaridad que subyace en un sistema mixto como el holandés. Si el número de habitantes enfermos que dependen de la aportación de la población activa es cada vez mayor, “el coste de la póliza seguirá aumentando, lo que provocará que la gente empiece a pedir que el fumador o el obeso pague más por los costes derivados de su mala salud” declara Wim van der Meeren, de CZ, a De Volkskrant, quien añade que “la sociedad no será mejor si cada uno piensa así, porque trabajar mucho también puede ser perjudicial para la salud, como lo es también un mal matrimonio”. Para mantener la brecha a raya, Van der Meeren tiene que claro que la solución pasa por la prevención: “el Estado debería invertir menos en salud y más en el bienestar de una sociedad participativa. Porque las personas con menor nivel educativo fallecen, de media, siete años antes” por lo que una inversión más transversal que favorezca una vida más saludables tendría, según el director de CZ, un impacto positivo en la salud general. De estas cuatro aseguradoras depende la atención sanitaria de 15 millones de personas, una labor que, si bien no les hace millonarios, les otorga un poder indiscutible para decidir sobre la gestión de una de las carteras primordiales de cualquier Ejecutivo.

Zoom a un sistema de salud complejo

​El sistema de salud está regulado por cuatro leyes:

  1. Ley sobre el seguro médico (Zorgverzekeringswet)
  2. Ley para la atención sanitaria prolongada (Wet Langdurigezorg)
  3. Apoyo social a personas dependientes (Wet Maatschappelijke ondersteuning)
  4. Ley para la atención sanitaria infantil y juvenil (Jeugdwet)

El carácter social de este modelo de salud privada se asegura a través de:

  • Obligatoriedad para tener un seguro pero libertad para elegir cuál
  • Las aseguradoras están obligadas a aceptar al solicitante independientemente de su edad o estado de salud
  • El coste de la póliza es fijo, el mismo para todos los solicitantes
  • Las aseguradoras deben garantizar que los servicios que ofrecen dentro de la póliza básica están siempre disponibles
  • El contenido de la póliza básica está definido por ley. Zorginstituut Nederland es el organismo estatal encargado de regularlo.
  • Las aseguradoras funcionan como cooperativas que, en principio, no persiguen el beneficio económico ya que reinvierten sus ingresos en un fondo de reserva y en la devolución de las pólizas.

​El paquete básico incluye:

  • Atención del médico de cabecera, especialistas y enfermería
  • Asistencia social de enfermería
  • Estancia hospitalaria
  • Atención psicológica y/ o psiquiátrica
  • Medicamentos
  • Dentista hasta los 18 años de edad
  • Cuidados terapéuticos como fisioterapia, logopeda y terapia ocupacional (al menos una parte)
  • Dietética
  • Medios para la asistencia médica
  • Desplazamientos en ambulancia
  • Fisioterapia para enfermedades crónicas

Fuente: Informe estatal Het Nederlandse Zorgstelsel y Zorginstituut Nederland

Tipos de póliza para el seguro médico básico de las cuatro grandes:

Tipos de póliza para el seguro médico básico de las cuatro grandes:

Todas ellas han subido el precio excepto las de Menzis, que no varían respecto de 2017

 

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