Siete alojamientos únicos para veranear en Holanda

En los días de verano holandés en los que la noche anda perezosa por llegar y las chanclas se quedan en el recuerdo, existen muchos rincones donde poder disfrutar de la naturaleza y los planes culturales durante las vacaciones. Desde las islas Frisias para los amantes de los paseos por la playa y los deportes acuáticos hasta los parques naturales del centro, en Drente y Overijssel, y la oferta cultural de Limburgo, merece la pena concederles otra oportunidad a estas regiones para aquellos que crean conocer Holanda de cabo a rabo. Y si la guinda la pone un alojamiento diferente y a buen precio, el veraneo sin un sol de justicia gana puntos. En Gaceta Holandesa hemos seleccionado siete hostales, cámpings y apartamentos que destacan por su originalidad y que, estamos seguras, borrarán de un plumazo la imagen del veraneo frío del norte.

Cámping con estrellas

Para los que busquen la experiencia más neerlandesa, no hay veraneo en Holanda sin cámping. A pocos kilómetros al este de la ciudad de Zwolle se encuentra este cámping galardonado con el premio al mejor de 2016 y reconocido entre los mejores de Europa en 2017. El Kleine Wolf se encuentra en medio de un bosque y cuenta con todas las facilidades, desde piscina cubierta y descubierta hasta la playa de un lago a pocos metros y un supermercado con productos locales. Además, dispone de una casa típica de la zona, fuera del recinto, que se alquila entera y para diez personas.

casa típica que se alquila entera en el cámping en Overijssel. Foto: Kleine Wolf

 

En el extremo norte de Texel, la más grande y conocida de las islas Frisias, se esconde este otro cámping, el último de una fila interminable de alojamientos. En medio de la nada y a pocos metros de la playa, este es uno de los pocos cámpings de Holanda que no cuenta con una gran infraestructura. Y ese es, precisamente, su mayor atractivo. Un único edificio para albergar las áreas comunes y un restaurante bastan para lograr su cometido: disfrutar en todo momento del paraje salvaje de esta región de Holanda, donde el mar y el viento dominan cada rincón. Además de sus extensas playas, la visita al faro más septentrional promete una experiencia única y sobrecogedora.

Vídeo sobre el cámping en Texel. © Robbenjager

Por último, al sur del país, en la región de Brabante que hace frontera con Bélgica, se ubica un cámping, el cual, entre su amplia oferta de alojamientos, incluye bungalows sobre el agua, en el lago que rodea el complejo. Con una nota de 9 y el galardón al mejor cámping hace dos años, Terspegelt se presenta como un completo parque de vacaciones con la originalidad de dormir sobre el agua. Además del paisaje verde de granjas y bosque de esta región, el parque se encuentra a pocos kilómetros de Eindhoven y cerca de Amberes, dos joyas de la cultura y el urbanismo centroeuropeo.

El glamping más original

Las comodidades de un apartamento bien equipado y la localización en medio de la naturaleza que puede ofrecer un cámping: esta es la idea que se esconde detrás de la nueva fórmula de “acampar” a la que muchos urbanitas han sucumbido sin remedio. Holanda no podía quedarse atrás y ya cuenta con numerosos alojamientos repartidos por todo el país y que muchas web especializadas recogen. Entre ellos, no podemos dejar de hablar de unos bungalows dispuestos sobre la arena, en una playa extensa de Zelanda, a escasos metros del mar. Pensados para seis personas, las sencillas cabinas construidas en alto aseguran vistas inolvidables y silencio. Si bien la gran desventaja es el número de casas a lo largo de la playa, demasiadas, esta se puede tornar en punto a favor cuando el mal tiempo y el viento amenacen: solo entonces uno agradece sentirse acompañado.

Para los que veranear sea sinónimo de explorar y moverse conociendo sitios nuevos, la propuesta de Happy Little Camper planta una sonrisa en la cara. Y es que las clásicas californias vuelven a la carretera con el mismo espíritu hippie de antaño. Con capacidad para cuatro personas, esta empresa las alquila tanto en la Provenza francesa como en Amersfoort a partir de 550 euros la semana. Sin las comodidades de una camper actual pero con el aire vintage e inconfundible de estos vehículos de colección, veranear en la clásica california todavía es posible.

B&B de lujo

Porque sigue habiendo vida más allá de Airbnb, las propuestas de hostales de lujo abundan en Holanda aunque en la mayor parte de los casos el precio pueda tirar para atrás. Una de las páginas de alojamientos más recomendables para buscar la ganga con gracia es Erfgoedlogies, donde se recogen casas y hoteles pequeños con encanto histórico y buena relación calidad-precio. Entre ellos se encuentra el B&B Het Oudejachthuis, en la provincia de Drente. Dispone de dos acogedoras habitaciones en el ático a un precio razonable y lo más original: su restaurante cuenta con una estrella Michelin. A las puertas del parque nacional Dwingelderveld, la mayor extensión brezal húmedo de Europa, el alojamiento promete una experiencia vacacional tranquila con el aliciente de la buena mesa.

Cinco habitaciones en un antiguo molino del siglo XVI, con vistas a un río y en la bonita región de Twente, a escasos kilómetros de la frontera alemana. Así es la joya escondida de Bi’j de Watermölle, que para completar la visita, ofrece una cocina francesa de calidad en su pequeño restaurante, incluido en la guía Bib Gourmand de Michelin. Una buena manera de acercarse a la historia molinera de los Países Bajos mientras se conoce algo más de la cultura fronteriza entre Holanda y Alemania.

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