Lo que los canales de Ámsterdam esconden

Toda la diversidad natural del delta del Rin y decenas de miles de bicicletas son algunos de los secretos que esconden los 165 canales que embellecen la ciudad de Ámsterdam. De entre ellos, los más céntricos fueron declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 2010, un atractivo más para el gran número de turistas que los recorren a pie o sobre el agua. Son los más fotografiados del país y comparten historia con los de Leiden, Utrecht o Delft, todos ellos construidos en el siglo XVII para servir como vías de comunicación y, ya de paso, como alcantarillado. El pasado año se conectó la última casa flotante a la red de alcantarillado de Ámsterdam, dejando los canales libres de aguas negras. Hoy están más limpios que nunca, gracias, también, a la labor del ayuntamiento que recoge a diario 3.500 kilos de basura.

Este año, la resaca del día del Rey llegó acompañada de casi ocho toneladas de basura esparcidas por los canales y calles de la capital. Se trata de casi el triple que en 2017, según publica el periódico local At5. Trabajadores del ayuntamiento se empleaban a fondo para limpiar los restos de la fiesta mientras voluntarios de la ong Plastic Whale sacaban su flota en busca de botellas de plástico con las que posteriormente fabricarán muebles de oficina.

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