“A través del CRE, los españoles que vivimos en Holanda podemos hacernos oír en las instituciones de nuestro país”

Sol Trumbo y Fernando Berraquero forman parte del Consejo de Residentes Españoles en el exterior, el CRE, un órgano consultivo dependiente del Consulado y que a pesar de contar con tres décadas de historia, pocos en Holanda conocen, sobre todo los españoles y españolas que han llegado al país en la última década. Presidente y secretario respectivamente, ambos realizan esta labor de forma voluntaria tras ser elegidos por votación en 2016. Junto a otros cinco miembros más, representan a la nueva generación de españoles que residen en Holanda y a través de esta nueva sección en Gaceta Holandesa, pretenden acercar su labor a la comunidad española para involucrarla y proponer cambios que mejoren la vida de los emigrados españoles. Entre sus prioridades se encuentran la supresión del llamado “voto rogado” y denunciar las malas prácticas en el empleo temporal de españoles y españolas en Holanda, entre otras muchas. Recogen el testigo de un CRE histórico que se centró en proteger los derechos de los españoles cuando la Unión Europea (UE) acababa de nacer, una realidad muy distinta a la de hoy en día. Mientras las redes sociales sirven de foro para los que llegan, desde el CRE advierten de los riesgos de la información publicada en ellas, ya que, aunque bien intencionada, puede no estar contrastada o actualizada, y recomiendan hacer uso de los canales de comunicación que las instituciones estatales brindan a los ciudadanos para consultas sobre trámites oficiales.

¿Qué es el CRE de los Países Bajos y que funciones tiene?

Sol: El órgano del CRE es bastante antiguo, se aprobó en 1987 cuando España acababa de entrar en la UE. Su función es la de garantizar la participación de los ciudadanos en las instituciones de España en el exterior. Existen muchos CRE en distintos países en el mundo y el de los Países Bajos es de los primeros que se creó. Está formado por un grupo de residentes españoles permanentes en un país que, de forma voluntaria, mantienen contacto con la comunidad española a través, por ejemplo, de las asociaciones creadas por españoles en ese país. Analizan la situación de la comunidad española y recogen las demandas de los españoles para transmitírselas primero al cónsul y después a los respectivos ministerios en España a través del Consejo General de CREs o de las secciones de empleo, migraciones y seguridad social de la embajada. Somos un órgano consultivo, elegido cada cuatro años y dependiente del Consulado.

¿Qué utilidad tiene para los españoles que vivimos en Holanda?

Fernando: El CRE es muy útil porque garantiza un espacio de interlocución con las instituciones. Y gracias a esta comunicación directa se ha logrado mucho: por ejemplo, hace unas décadas, a partir del trabajo conjunto de muchos CREs, se creó el programa ALCE para enseñar el idioma español a los niños con nacionalidad española y mayores de siete años. Así que a la pregunta sobre si es útil, yo añadiría la de por qué es bueno que la gente conozca el CRE. ¿Sabéis la cantidad de beneficios que podríais obtener por ser español en el extranjero? Desde el derecho al voto hasta subvenciones para el que quiera crear una asociación para españoles aquí o la posibilidad de permitir que nuestros hijos viajen a España a conocer el país a través de presentación de proyectos para el acercamiento cultural o promoción del retorno. Entre mis labores está la de representar a los Países Bajos en el Consejo General de Residentes españoles en el exterior y gracias a él podemos estar en las instituciones estatales y regionales en España alcanzando, junto con otros CREs, estos logros tan importantes.

A partir del trabajo conjunto de muchos CREs se creó hace décadas el programa ALCE para enseñar el idioma a niños españoles mayores de siete años residentes en el extranjero

Sol: Como órgano electo que somos, realizamos reuniones ordinarias cada cuatro meses en las que está presente el cónsul, además de otras personas que invitemos, como por ejemplo los representantes de la sección de empleo, migraciones y seguridad social de la embajada. Y eso es muy útil, tanto para el cónsul como para nosotros. Porque a la hora de aclarar muchas dudas que tenemos los españoles aquí, a menudo es tan sencillo como que él nos las explique. La posibilidad de poder comunicarse directamente con el cónsul de forma directa ya es algo muy positivo. Porque sabemos que muchas personas tienen malas experiencias al usar los servicios consulares, con la frustración añadida de no saber a quién acudir para proponer mejoras. El CRE es un espacio donde podemos hacer llegar al cónsul las quejas y propuestas para mejorar los procesos del consulado. El cónsul agradece siempre este tipo de información, y nos consta que ha trabajado mucho para mejorar la calidad del servicio. Todavía se puede hacer más, por supuesto, y trabajamos activamente para que se aumente la capacidad del consulado en Ámsterdam y atender así las necesidades de la ciudadanía. Lo que no hacemos, porque no somos el Gobierno, es responder a las dudas que tenga una persona sobre su situación en Holanda, ya sea laboral, de salud, etc.. eso es algo que debe resolver directamente la Administración.

Siendo así, ¿por qué la comunidad española apenas conoce la existencia de un CRE?

Sol: Creo que tiene que ver con la manera en la que se generaron los CREs. El primer grupo de personas que lo integró en Holanda provenía de la generación de migrantes que llegaron a finales de los sesenta, españoles con una realidad distinta a la nuestra, que vieron el CRE como un órgano desde el que defender y ampliar sus derechos. Entonces la UE no era lo que es hoy y para ellos era importante tener un espacio desde el cual pedirle al Gobierno que se les reconociera como ciudadanos españoles, sobre todo cuando muchos empezaban a jubilarse y había que resolver cuestiones como las pensiones y derechos como la cobertura sanitaria y el derecho al voto. Los consejeros actuales supimos que existía un CRE después de estar viviendo aquí muchos años, algunos más de una década. Este desconocimiento quizás viene de que la generación anterior, que decidió retirarse después de veinte años de dedicación y a quienes agradecemos mucho toda su labor, centraban sus esfuerzos en un grupo de españoles que llegaron hace décadas, vinculados a las asociaciones tradicionales y con intereses muy distintos de los que tenemos los que hemos llegado hace menos años. Por ejemplo no había página web ni estaban presentes en la redes sociales, cuando por ejemplo el grupo de Facebook de Españoles en Ámsterdam cuenta con 15.000 personas. El nuevo CRE creemos que hemos de estar ahí, dar a conocerlo en las nuevas formas de comunicación de hoy.

Miembros del actual CRE de los Países Bajos, en el Instituto Cervantes de Utrecht. Foto: CRE

Y en este sentido, la precariedad laboral es una de las quejas en las que estáis trabajando más a fondo, ¿no es así?

Sol: Nos hemos dado cuenta de que los derechos de los trabajadores españoles en los Países Bajos, en los últimos años, no se han respetado en gran parte de las situaciones. Hemos conocido casos escandalosos, como las llamadas nóminas negativas, que funcionan así: las empresas holandesas buscan trabajadores en España para diferentes servicios sobre todo de transporte y logística. Se asocian con un intermediario que a través de una empresa de empleo temporal (ETT) ubicada en España se encarga de buscar a posibles personas interesadas. Al trabajador español se le dice que va a venir a Holanda a trabajar un número de horas al mes, que ganará en torno a 1.500 euros (sueldo mínimo aquí) si es jornada completa, y que podrá vivir en una casa facilitada por la empresa holandesa. Pero cuando llegan aquí en muchos casos se les reducen las horas laborables argumentando cambios en la producción por lo que el salario prometido ya no se cumple; la casa que les proporcionan, que además tienen que pagar con su salario, a menudo está en malas condiciones y suelen tener que sufragar los gastos de transporte hasta la fábrica. Esto puede provocar que la persona no cubra todos los gastos asociados con las horas trabajadas y al final de mes tenga que pagar en lugar de cobrar. Cuando el trabajador lo denuncia al intermediario, estos se desentienden o le pasan la pelota a la ETT en España que tampoco se hace cargo, dejando al trabajador desprotegido de facto por el vacío legal existente entre el Estado español y el holandés. En consecuencia, el trabajador acaba teniendo una nómina negativa, después de dejar su vida en España. Estos son los casos más extremos pero sabemos que hay otras muchas situaciones de empleados que ven vulnerados sus derechos laborales, lo cual estamos dando a conocer a las distinta Secretarías y Subdirecciones generales de inmigración y emigración en España. Y en esto trabajamos conjuntamente con la Consejería de Empleo del Consulado que llevan haciendo una gran labor en este sentido los últimos años.

Contadnos mejor en qué consiste vuestra petición de derogar el voto rogado.

Fernando: En este momento, todo el que quiera ejercer su derecho al voto en el extranjero debe hacerlo pidiendo que le envíen la papeleta a su domicilio y después teniendo que enviarla de vuelta al Consulado. Todos los CREs de los distintos países estamos haciendo presión para evitar este trámite de tal forma que los españoles no tengan que pedir o “rogar” el voto, sino que, por defecto, al estar registrado en el Consulado y ser mayor de edad, reciban las papeletas en su casa. En las últimas elecciones andaluzas, sólo un 3,8% de los andaluces en el extranjero ha pedido el voto. Y de los que recibieron la papeleta, no sabemos cuantos fueron a depositar su voto. La supresión del voto rogado es esencial, los CREs estamos muy enfocados en esto y esperamos que el Gobierno lo suprima el año que viene.

Respecto de vuestra experiencia personal, ¿qué balance hacéis de estos dos últimos años?

Sol: Es un trabajo muy enriquecedor pero no deja de ser voluntario y eso complica la dedicación que cada uno de nosotros podemos otorgarle. Los siete que formamos el nuevo CRE somos profesionales que hemos llegado a Holanda hace años, con familia e hijos pequeños. Al enterarnos de la existencia del CRE hace dos años y saber que se convocaban las elecciones, nos presentamos. Tanto Fernando como yo presentamos una lista respectivamente que debía ir acompañada de 50 avales de residentes españoles permanentes aquí. Por cada lista presentamos siete consejeros y cuatro de reserva. Fue mucho trabajo porque había que encontrar a diez personas que quisieran comprometerse en esto de forma voluntaria, sin cobrar, y durante cuatro años que dura cada mandato. A pesar de todo, estamos muy contentos de formar parte del CRE y decididos a darle una nueva vida porque creemos en la importancia de órganos como este, y en la implicación directa de los ciudadanos en las instituciones públicas a las que consideramos uno de los grandes logros de la sociedad democrática.

Más información acerca de la labor del CRE en los Países Bajos se puede encontrar en su página web y a través de la página de información del ministerio de Asuntos Exteriores. El estatuto del español en el extranjero, aprobado en 2006, puede consultarse aquí.

Este espacio ha sido creado en colaboración con los consulados aquí representados, con el fin de informar en detalle sobre acciones y actividades que desarrollan y que atañen a sus compatriotas residentes en Holanda.

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