La globalización de las flores: Holanda defiende el liderazgo

Hablar de Holanda es hablar de flores, tulipanes y bulbos. Mucho se ha escrito sobre la importancia de este sector para la economía y la cultura holandesa y aunque la tradición de subastarlas a diario se mantiene, los tiempos cambian y nuevos actores entran en juego: canales de venta como Ikea que no demandan tanta variedad como las floristerías o competidores como Colombia que venden sus rosas a menor precio ponen a prueba a los productores holandeses que se reinventan para seguir siendo líderes. Desde el cultivo de rosas en Kenia o Etiopía hasta la producción de cardos decorativos en la costa holandesa, todo es posible para un mercado que registra 120.000 transacciones diarias y representa la mitad de la venta de flores a nivel mundial. Su secreto: seguir trabajando juntos, como hace cien años.

En sus invernaderos en Noordwijkerhout, cerca del mar, Jacco van Wieringen produce dos tipos de cardos decorativos, blanco verdoso y azul intenso, además de Alchemilla, una planta perenne de pequeñas flores amarillentas muy utilizada en la confección de ramos. Acaba de volver de Huelva y entre comentarios acerca de la diferencia de altura (él mide 2,04 metros) y la buena comida, nos explica que cultivan allí la Alchemilla durante un

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