Enchufados: locos por el transporte eléctrico

Si en los años setenta fue la revolución de la bicicleta, en menos de una década Holanda promete ser el país del transporte eléctrico. Las cortas distancias y la amenaza de unos niveles de polución insostenibles por la alta densidad de población son los argumentos que utilizó el Gobierno hace décadas para impulsar el transporte de dos ruedas, los mismos que ahora promueve para el del enchufe. Holanda es el primer país de Europa y el cuarto del mundo en número de coches enchufables, con cerca de 90.000 vehículos híbridos plug-in y eléctricos vendidos el año pasado, más del doble respecto de 2014. La revolución del transporte eléctrico ya está aquí: paradójicamente, en el mismo país del gigante del petróleo Shell.

Los que aterricen en el aeropuerto de Schiphol se verán sorprendidos por una imagen única: un Tesla tras otro forman la larga fila de taxis aparcados en la salida. La experiencia de llegar a la ciudad de destino subido en el único deportivo del mercado cien por cien eléctrico sin duda ayuda a exportar la imagen de un país comprometido con el medio ambiente y con las nuevas tecnologías enfocadas al transporte sin emisiones. Los incentivos fiscales implementados por el gobierno en los últimos años ya han tenido un impacto sobre todo en la venta de vehículos

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